Pregón de la Semana Santa Sierra de Yeguas 2.024
Este pregón fue organizado y presentado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el sábado pasado día 1 de marzo de 2.025, siendo pregoner0, D. Juan Carlos Narbona Solís, hermano de dicha cofradía, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad.
Dedicatoria: A mi
familia, especialmente a mi hermano
que vive en la presencia
consagrada
junto a Nuestro Jesús Nazareno
y que
tanto disfrutaron de los pequeños
triunfos que pude brindarles.
¿Qué has visto María de camino en la mañana?
A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
Resucitó de veras mi amor y mi esperanza.
Venid a Galilea, allí el Señor aguarda;
Allí veréis los suyos, la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos, sabemos por tu Gracia que
estas resucitado; la muerte en ti no manda.
Misterio de Salvación.
Luz resucitada y resucitadora, luz de Pascua, luz
mensajera de la paz, icono presente en el bautismo donde renacemos, para pasar,
de la sangre y de lo humano al mundo de la savia y de lo eterno, nos
iluminará en breve tiempo.
Acudid a los pasajes Bíblicos, que explica los
sentimientos que nos evoca este tiempo
evangélico.
Henchido de gozo, como recuerdo indeleble nos sobrecoge el mensaje que Jesús, Nuestro Nazareno, le trasmitió a Nicodemo:
“Nacer de nuevo”.
Volvemos por donde solía y todo parece nuevo,
paredes con un blanco especial del amable sol de primavera, nace el azahar y
los árboles se ofrecen esplendorosos, nace entre nosotros el poner de
manifiesto los fieles sentimientos cofrades.
Nuestra iglesia de La Concepción, ofrece un
ambiente y sabor especial, del que hoy somos testigos.
Volverán desde el campanario que corona este templo
de amor y entrega a la cristiandad,
campanas de recogimiento y gloria,
sus sonidos, se convertirán en oración para mayor honor y gloria de nuestros queridos
sagrados titulares.
El incienso, perfumará nuestro discurrir
procesional, las espadañas de las casas de hermandad, más álgidas se elevaran
para estar mas cerca del cielo.
Los pórticos de las hermandades se abrirán, para dar paso a los tronos donde nuestros
titulares impartirán una esplendorosa catequesis por nuestras calles.
Y la música, cada nota del pentagrama será una
sinfonía irrepetible que dulcificará el discurrir procesional.
Todo esta dispuesto, en la silenciosa frescura del
amanecer del Viernes Santo con la abstracción de aquello que he dado por
sentido, entre los límites de unas gotas de agua sobre una hoja sin más cauce, me expongo a revivir mis vivencias cofrades,
Jesús Nazareno inicia su caminar por nuestra vía dolorosa.
“Volvemos a nacer”
Himno de España. (Agrupación musical.
Reverendo Director Espiritual de La Iglesia de La
Inmaculada Concepción
Excelentísimo Sr. Alcalde de Sierra de Yeguas
Hermana Mayor y miembros de la junta de Gobierno de la Hermandad de Jesús Nazareno.
Representaciones de las hermandades de Pasión,
Cofrades
Hermanos y Hermanas en el Amor a Cristo y a su
Pulcra Madre.
Gracias, mi sentimiento de gratitud es infinito.
Tener el privilegio de alzar la voz desde esta Sagrada Cátedra, en este templo
parroquial donde tantas vivencias familiares, personales, cofrades, he vivido y
sentido, lugar donde he recibido los Sacramentos que me unen al Dios de la
vida, hace que la responsabilidad que asumo y el honor que significa estar aquí
junto a mis hermanos en la Fe sean un estímulo para expresar mi sentir.
Gracias a nuestro alcalde del municipio de Sierra
de Yeguas , un marco incomparable para esta exaltación pública,
demostrando el apoyo a la cultura cofrade de este pueblo y la labor de tantos
en pro de su Semana Santa.
De la misma forma hacer extensivo mi agradecimiento
a mi dilecta hermana, María del Mar y a esta Junta de Gobierno por haber
pensado en mí para este momento, no merezco tal honor, vuestra generosidad se
ha derramado a raudales.
Nos congregamos una vez más cuando la cuaresma se aproxima, tiempo litúrgico que
nos proporciona una significancia especial a nuestra vida, nos revestimos de
fervor, de reflexión y de encuentro espiritual, para anunciar el comienzo de la
Semana Santa, la semana más sagrada para nuestro pueblo.
En este lugar, Parroquia de la Inmaculada Concepción dogma de fe que
defendemos con espada y luz pascual, donde a voces, Reina escogida, todos los
cristianos exaltamos, como nos enseño Miguel del Cid, que fuisteis concebida,
sin pecado original.
Pura y Limpia Inmaculada que eres el pórtico del
Adviento, dulcificas el invierno, alfa y omega del cuerpo de Infantería, fiel
testigo y consejera de las promesas,
agradecimientos, sentimientos, pesares y alegrías que habitan en la madera de estos
bancos parroquiales, cuando el mármol frío del suelo nos hace remover de la
conciencia nuestras faltas y pecados.
Un tiempo en
el que celebramos una manifestación pública de Fe y nuestra villa se atavía
de solemnidad y recogimiento, en el que nuestras calles se llenan de
fragancias, perfumadas de incienso, de cirios encendidos, de estandartes,
de oros, escapularios, reposteros, terciopelos y de los ecos de tambores que
resuenan como el latido de una Fe, la Fe de un pueblo que jamás se apaga.
Es momento de la proclama, es tiempo de decirle al
mundo que la redención del hombre se consumara por la Pasión, Muerte y la
Resurrección del hijo de Dios.
Sierra de Yeguas, pueblo de hombres y mujeres de
arraigada devoción, pueblo que mantiene viva la tradición heredada y
que, generación tras generación continua cada primera luna llena de la
primavera su catequesis en las calles, plazas y esquinas para conmemorar
la mayor historia de amor jamás contada.
Tradición que es una conquista diaria con la que año
tras año renovamos nuestra Fe, culto externo divino, en el que manifestamos lo
que somos, donde ofrecemos el mayor honor y gloria a nuestros titulares.
Es, en este tiempo, cuando el aire se impregna
de la devoción y la piedad que le profesamos a nuestras imágenes, a
nuestra Madre María Santísima de los Dolores o Esperanza, quien cada año sale a
bendecir nuestras calles, como una madre que sale a cuidar de sus hijos, a
consolar a aquellos que sufren, a acoger a quienes buscan Fe, consuelo y
esperanza.
Que duda cabe, las hermandades , como en todos los
ámbitos de la vida de cualquiera pasan por diferentes etapas. Desde su
concepción en épocas barrocas, las corporaciones tuvieron momentos de
ornamentados esplendores, y de quebrantados destrozos, fruto de actitudes perturbadas tras periodos de guerra en
España. Hoy queridos hermanos habéis conseguido que la Semana Santa de
nuestro pueblo “Vuelva a nacer”,
renacer, como las flores del naranjo, azahar divino que perfuma la
atmósfera testigo imperecedero de nuestra piedad popular, renacer, como Nicodemo del agua y del Espíritu de Dios
y nuestras imágenes poco a poco se van apoderando de las vidas de los vecinos
de este pueblo, en las carteras, tiendas
y comercios, en sus hogares, presidiendo nuestro día a día.
Un fenómeno religioso, cultural, histórico y
tradicional que se extiende a las más
jóvenes de las mentes, porque pronto, ellos serán la historia, y así debe ser,
por siempre.
Que inteligentes, aquellos que abdican en el justo
momento y dejan que la ilusión y las ganas de lozanos adolescentes, refresquen
la cultura de nuestras hermandades.
Ellos, que empiezan a renovar ajuares, ilusionados
en ofrecer la más pura de las ceras para la Reina del cielo.
Nuestra juventud renovada que se afana en limpiar
sus cornetas para que lloren cuando el Cristo de la Vera Cruz abra más aun sus
brazos para abrazarlos.
Aquellos que se dejan las manos entre bastidores y
agujas, para mitigar entre hojillas el dolor de su soberana.
Serán por siempre los que amasan el barro y lo
tallan confiriendo almas a la madera.
A vosotros los más jóvenes que ya aprendéis a crear
rostrillos de ensueño entre almejillas de oro fino, se consagran las gubias y
los estofados de la madera de nuestros tronos, porque vosotros, tendréis que
enseñar a vuestros hijos desde que sean concebidos, cuales son los decretos
cofrades: Ofreced Caridad al pobre, al enfermo, al hambriento y al desheredado,
en el nombre de cada una de vuestras imágenes titulares.
Gracias a todos , a los que fundaron las
corporaciones , a los que las gobiernan en la actualidad, a los que han vestido
tantos años el habito Nazareno, y como no nuestra diócesis que aglutinan y vela
por todos.
Con los primeros toques de tambor,
nuestro espíritu se estremecerá, y con la primera luz de las
velas, nuestros corazones vibraran, los lamentos de la saeta rasgaran la
noche, con la certeza de que sin duda triunfara la vida.
En Sierra de Yeguas, no solo conmemoramos la
Pasión de Cristo, sino también el triunfo de la vida, el ímpetu de la
comunidad cristiana y la unidad de un pueblo que nunca olvida su Fe, cada
Semana Santa.
El azahar rompe sobre la ciudad coronada por
el sol, la villa que desde mediados del siglo XVI se hace frontera entre
la vega y la campiña se regocija en las vísperas, donde se revestirán
balcones y almas, y niños de esencia pura y blanca agitaran olivos y palmas
para recibir con aclamaciones la bondad del Mesías.
Los suspiros se elevaran tras los ojos de
un Cristo yerto en la cruz, el aire sabrá a cofradías señeras, entre
lo añejo y lo nuevo.
El oro y la plata revestirán los tronos, y la saeta
morirá en los terciopelos bordados de un palio danzante para mayor honor y gloria de Santa María.
Las flores embriagaran la Fe de este pueblo, y los
lamentos de las partituras anunciaran una nueva Pascua de Resurrección, entre
suspiros y saetas.
San Bartolomé, custodio patrón de este pueblo,
discípulo elegido entre los doce convocados al cenáculo y testigo imperecedero
de nuestra historia, será homilía heredada de sus enseñanzas divinas,
para convocarnos en torno a Jesús el Nazareno.
La luz, de este pueblo, resplandecerá laureada y
nuestras pisadas serán gobernadas un año mas por la fe y
la devoción a Cristo y a su amantísima Madre.
Sierra de Yeguas mas radiante que nunca, recibirá
al Rabí de Galilea.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!
Palmas y olivos en la parroquial de la Inmaculada
Concepción, algarabía desbordada de la chiquillería, que entregan su
bondad a Jesús Hombre y redentor.
Muchos que has sanado Señor, te blasfemarán.
Los que jubilosos te han aclamado, te cargaran con
la cruz y los que te honraban en autoridad del altísimo laceraran tu cuerpo;
30 monedas de plata valdrá tu vida.
Cristo compartirá por última vez el pan y el vino.
El señor concurre al cenáculo para poner nombre a
la traición.
Las costuras que Judas ha dado para tejer la
felonía no han sido exiguas para condenarlo a muerte de cruz.
Las agujas de las zarzas que tejieron su corona
desfigurando su rostro, han sido demasiado martirio para el reo.
La tortura de su pasión, ha lacerado su espalda con
flagelos de punzantes alfileres, fustas de espinos como lancetas, han
macerado el cuerpo de Dios.
El Rabí de Galilea sabe del camino de cardos que
mancillaran su omnipotente presencia, y a pesar de todo se convertirá en trigo
dorado por el Sol y en racimo que corta el viñador, pan y vino de amor en
el cuerpo y en la sangre del Señor.
Porque Dios será la redención del mundo, para
perdonar nuestras culpas, para indultar nuestras traiciones, muere Jesús
para vencer las tentaciones de esta vida, la cruz como símbolo de salvación del
pueblo de Dios
Nuestra geografía hace de nuestra localidad un
autentico Jerusalén malacitano. La procedencia de nuestros olivos milenarios sin duda provienen
de los que fueron testigos de la oración y prendimiento del redentor en Getsemaní, en muchos momentos contemplando su verde fruto siento la
presencia de nuestro Salvador.
Ser cofrade es para mi soñar con lo más dulce, con
la sensación más confortable, valorar mis raíces, volver a ser yo.
Junto al huerto de nuestros olivos,
resplandecen cepas de viñedos a los que
tanto les debo, fuente de mi colaboración a nuestra sociedad, mientras paseo
junto a Ana, mi mujer y mi hija Carlota, unidad indisoluble familiar, observo
el sarmiento, tierra labrada, olor a primavera, racimos de uvas.
Mi retina aprecia como el Sol refleja mi semblante
en el fruto de la vid, me sorprende la situación, me hace recordar mi vida,
vuelvo a ser el niño que fui y empiezo a recordar.
Recuerdo que
salva mi memoria, Sierra de Yeguas con sus calles, sus casas blancas, fachadas
con azulejos, asfalto que son dulces alfombras de baldosas adoquinadas,
primavera, claveles, rosas blancas, geranios prisioneros tras la reja de una
ventana, tierna hospitalidad de sus habitantes y mis padres Gabriel y María trabajando para que sus hijos
fueran ciudadanos ejemplares.
Sonidos de campana del templo inmaculado que se
mezclan con la respiración de la cultura musical de cornetas y tambores que son
sin duda seña de identidad de nuestra Semana Santa.
Hermandad del Amor y Virgen de La Sierra
"Quien angustia, (violonchelo)"
La alegría se adueña de las calles, nuestro sentir
cofrade se exalta cuando los más jóvenes evangelizan en su estación de
penitencia.
Es la hermandad del Cristo del Amor, no hay mejor
advocación para ti, Ecce Homo,
presentado al pueblo por la más puras de las almas.
Niños revestidos de Fe, hacen de su encuentro en la
plaza del Ayuntamiento un acto tradicional, estación penitencial cargada de
simbología y de seña de identidad.
No existe mejor retablo ni mejor decorado que
presentarnos al Maestro en el centro neurálgico de nuestra villa, lugar
inequívoco, donde se inicia el primer latido de Fe que se propaga y trasmite
por cada uno de los rincones de nuestra preciosa localidad.
No puede más de amor el día, cuando la Virgen que
da nombre al pueblo que nos vio nacer y del que somos sus hijos, instruye una
magistral lección de teología en su discurrir procesional.
Sabor a encuentro fraternal, escolanía cofrade que
convierte en colegio apostólico la feligresía parroquial, para hacernos ver lo
efímero de lo terrenal y la grandeza del amor en el camino de la salvación.
Entrando a Jerusalen
Hermandad
de La Bondad(violenchelo)
Dominica de pasión y para que se cumplan las
Sagradas Escrituras, bajó del cielo y va sentado en un pollino cargado de amor,
entrada triunfante de Nuestro Señor a nuestra tierra desde Galilea, su diestra,
la que nos da la victoria en actitud benedictina, nos otorga la bendición de
esta bendita tierra, agitamos palmas en señal de jubilo y triunfo.
Ejemplo vivo de tradición, progresar hacia el
futuro con nuestro sentir.
Recuerdo de rostros alegres de un día donde el sol
resplandece de manera especial, el cielo es espejo azul donde los vencejos
trinan, día de encuentro vecinal y familiar, de estrenos, las primeras túnicas
y los aromas a azahar e incienso y las primeras notas que desgranan un
pentagrama que anuncia martirio, Dolores de Esperanza, Soledad y lamento.
Pronto la figura del maestro se difumina y queda en
el recuerdo la ilusión desmesurada de aquel niño que en otro tiempo fui, de mis
primeros recuerdos cofrades, mi padre que se afanaba con ilusión
desmesurada los días previos,
recogiendo ramas de olivo para su
bendición en la tradicional misa de
palmas, aceptando la petición de nestro Rector Espiritual D. Miguel Cantarero.
Mis vivencias cofrades, de la alegría de disfrutar
de mi familia y amigos, en la retina y por siempre cada Domingo de Ramos me
salva la memoria como estrenaba ropa nueva y mi primera estación de penitencia, revestido de hábito nazareno para
acompañar en la dulce mañana a nuestro Cristo de La Bondad.
Cristo a lomos de tan noble animal realiza su
entrada triunfal y se reúne con sus discípulos, fiel testigo, nuestro patrón compartiendo pan y vino,
cuerpo y sangre del redentor.
Mis raíces, mi esencia, mi existir es Sacramental,
Sierra Yeguas es principio y final del
cenáculo, precioso paraíso terrenal, un Sagrario es nuestra localidad, la vid y
su patrón que proporcionan protección y
prosperidad, que más puedo pedir si he
nacido en esta tierra bendita, donde
nuestro regidor perpetuo compartió pan y vino con el maestro.
Quisiera proponer, reivindicar y entusiasmar a
todos y especialmente a la juventud cofrade que nuestro pueblo es merecedor por
historia, tradición y rancio abolengo de poseer una cofradía Sacramental que
represente el noble y sagrado momento eucarístico.
Cristo que bebió del cáliz del dolor para entregar
su vida por Amor.
Sangre del redentor derramada símbolo de salvación.
En tu cuerpo Señor anidan las promesas de quienes
lo recibimos
Hermandad del Santísimo Cristo de la
Clemencia
"Soledad de Artola(violenchelo)"
Tengo la sensación que desde Belén hasta El
Calvario, hay un camino que lleva desde Sierra de Yeguas a Navahermosa.
Alimentarme de los hermosos mensajes de cada una de
las estaciones del piadoso Via Crucis, en la silenciosa noche, sintiendo el
frío y las gotas de rocío en el cuerpo sin vida del redentor.
Abrazado a tu cruz Cristo de la Clemencia,
sobrecoge ver como tu silueta surca el aire y dibujas un paisaje, donde la Fe y
tu palabra se hacen vida, llenando nuestro ser de razón y de sentimientos.
Encuentro con lo espiritual, con lo profundo,
ejercicio de reflexión que hace que nos reencontremos con nosotros mismos.
Recogimiento y fervor en un acto, donde las llamas
de los cirios incandescentes se ofrecen, para dar testimonio a las palabras de
las Sagradas Escrituras donde habita la única verdad, en Navahermosa el verbo
encarnado se hace Clemencia.
Cruz Ambrosia
"Soledad de artola(violenchelo)"
La
vida cofrade continúa su discurrir y las calles se llenan de silencio en su
procesión cada noche de Martes y Miércoles Santo, el sonido que ofrece es casi como el del fluir
del agua del río, recuerdo de las coplas de Jorge Manrique con su
significancia, la vida son los ríos que van a parar al mar, las calles
afluentes de vida abrazados a la cruz Ambrosia, símbolo del cristianismo,
fuente inagotable de fe y verdad infinita, donde la única finalidad de la vida
terrenal es llegar al inicio de la vida eterna.
Cruz
Ambrosia sostenida por hombros cargados de Fé, obra completa y perfecta, camino
de salvación como nos instruyó José Ruz en su esfuerzo por abrazarla.
Cruz
rematada con noble metal de Venecia, ciudad donde las calles son agua de vida
que remedan nuestro procesionar para llegar al mar de la eternidad.
Hermandad de la Humildad
"Cristo de la humildad(violenchelo)"
Martirio
de burla,
mirada
serena,
tormento
de angustia,
contemplación
imperturbable,
sacrificio
de un Rey coronado de espinas,
aureola
de befa y dolor para el "rey de los judíos"
golpeado, maltratado,
humillado e insultado.
Tu
corona, Cristo de la Humildad, es el símbolo de la realeza y de la majestad, de
la gloria y la honra, perfecto sacrificio de expiación, que nos liberó de la
maldición del pecado.
Semblante
de resignación del Hijo, que ofrece en su vida para perseverar en la razón de su
enseñanza.
Consiéntenos
retirar las espinas de tu frente, remitir tu dolor, besar tus manos, esas
sobre las que se apoya la redención, sustentando del mundo su salvación.
Tú
eres consuelo de los afligidos, luz que desde la serenidad clama el dolor de
tus hijos, fuerza del enfermo y bondad infinita.
Despojado
ante tu pueblo, cautivo de tu promesa, entregas tu anunciada muerte…. por amor.
La
aceptación de la pasión y tu obediencia al eterno padre, hace que recibamos tu
ejemplaridad como bendición y nuestro honor de sentir tu presencia en la vida
consagrada de nuestro pueblo.
Hermandad
de la humildad que despiertas en mi, sabor a rancio abolengo, recuerdos a mi
abuela Pilar que puso en Ti toda su Fe y confianza, en tu semblante reconocía
al Dios de la vida y nos enseño que solo tú alivias, que en Ti desemboca nuestra
última petición y nos trasmitió que en tu contemplación encontramos el consuelo
y la verdad infinita.
Sirva
esta dádiva postrera, como recuerdo a la madre de mi madre a la que tanto
significo tu presencia.
Hermandad Vera-Cruz y Esperanza
Desamparo y abandono (violenchelo)
No
existe mejor retablo, Stabat
Mater, túnicas enlutadas y capas verdes llenan las calles, avanza el
calvario divino sin vida en la oscura
tarde.
Gólgota
andante, el pueblo conmovido y nuestra madre de la Esperanza al pie de la cruz,
merecedora de su Dulce Nombre.
Suena
la nota en la partitura a dolor, oración contemplativa, misericordia y
consuelo, fervor, tristeza de madre desconsolada, con labios de sed amarga.
Cristo
expira, su ultimo aliento, estertor divino que se siente en el silencio de la
tarde y avanza acompañado del cortejo procesional camino de alcanzar su anunciada muerte.
Misericordia y Buena muerte que eres luz de las almas con tus hachones de fuego que son llamas que prenden la fe, soberano
poder bajo la luz del cielo.
Sangre
derramada que llenan de gloria las calles y te acompañan los Ángeles de María
que derrama lágrimas de bendiciones. La noche te ampara, porque solo te puede
ver una vez cada primavera.
En
mi se me adviene mi tía , la madrina, y especialmente quisiera que estas
palabras fueran para ti, aunque no
fuimos coetáneos y no compartimos espacio ni tiempo en la vida terrenal, me
enseñaste desde niño a apreciar el amor a la Vera Cruz y Esperanza , por que el
binomio Esperanza Vera-Cruz es inigualable, vivir con esperanza es la mayor de
las fortunas.
Cristo
doliente en su callada redención es estandarte del amor, del consuelo y refugio
de esperanza divina.
Las
calles con tu presencia se hacen cielo, reflejándose tu faz en las fuentes, las
flores de los jardines musitan tu agonía a tu paso, luz desprenden tus heridas.
La sangre que derrama tu hijo es fuente de vida, perfumas el ambiente.
Virgen
de la Esperanza, tu miriñaque guarda nostalgia y recuerdos que saben a expectación
y alegría, porque tu advocación es
imperecedero gozo, anuncias un nacimiento inmaculado, eres refugio de confianza
entre tus devotos y hermanos, savia nueva por la que renovamos nuestra fe y
eres el culmen esplendoroso de un inmaculado adviento que anuncia tu esperada
presencia.
Hermandad Virgen de los Dolores
Cristo del amor(violenchelo)
Eres
reina de los Dolores, junto a ti, Virgen celestial, la cofradía de Jesús Nazareno tiene el
privilegio de compartir y hacer hermandad en cada estación de penitencia.
Tu
perfil de nácar
a
base de sufrimiento,
porque
al mirarte a la cara
rebosan
mis pensamientos,
de
tus manos a mis manos
percibo
calor y sentimientos,
y
aunque no sea uno de los tuyos
más
te quiero,
más
te siento,
eres
puerto donde desembocan
mis
heridas y lamentos,
porque
,siempre me esperas y acompañas.
Tú
estas donde la luz se alcanza con las manos, jardín perfumado de la belleza
donde se conjuga el dolor y la agonía.
Hermosura
de tu mirada, Virgen de los Dolores,
detienes el tiempo con las cuentas de tu rosario y este templo consagrado
guarda tu amor inmaculado.
Coronada
por tus hermanos,
entre
espumas de encajes,
por
las calles vas,
navegando
de vuelta,
a
tu casa de hermandad,
que
es templo de salvación…
tu
pena se hace cautiva con infinita humildad.
Expectación
en las mañanas de Viernes Santo cuando te encuentras con tu Hijo y despiertas en nosotros la mayor de las
pasiones, ofrecemos por ti nuestro esfuerzo bajo el varal y aroma de incienso
vas derramando a tu paso, tus hermanos te ofrecen oraciones y peticiones de
cuando en cuando.
Tú
eres la alianza eterna y aunque no existiera tu trono, ni tus encajes, ni tu
patrimonio, ni los anillos de amor que te ofrecen tus devotos y hermanos, sigues
siendo fuente de Fe de este pueblo que te venera con pasión.
Porque
nosotros tus fieles nos sentimos desbordados de alegría cuando tenemos el
privilegio de contemplar como la luz de las velas se reflejan en tu semblante, en tu bella faz,
como la cera arde ante ti y por siempre, ante los Dolores de María.
Hermandad del Santo
Entierro y Nuestra Señora de la Soledad
Santo traslado(violenchelo)
Suenan
clarines toreros por el rejón de muerte de Longinos en el costado del reo.
Luto
en los hábitos nazarenos, quebranto en la Torre de los Abencerrajes, congoja en
las termas de la haza, yermo silencio de noche Oscura, ocaso de duelo
en los ángeles celestes, negrura de quita sangres que limpiaran
la estela fúnebre del entierro del cuerpo exánime de Dios.
Todo
tu amor se desprende por tu sangre derramada
Ungüentos
con fragancias de los hibiscus, impregnados de las esencias de las azucenas y
los aromas de las aves del paraíso, dolores de los lirios de San Juan,
desde el vergel mediterráneo en el que se convierte la primavera de
esta baja Andalucía, para ungir el cuerpo macerado de burla y
tormento.
La
comitiva taciturna que buscará lentamente las calles de la villa, la
última, la Madre desconsolada de la Soledad precedida de estandartes
y blasones inmaculados, abraza su cuerpo inerte.
Su
semblante conventual que quisiera imprimirle Antonio Castillo
Lastrucci , tocada de encajes, claro rebalaje de espumas de los
atardeceres de la siempre imperecedera Málaga.
Y
coronada de realeza y majestad, de perlas, luceros y ángeles
custodios conformando una presea para remediar su dolor.
Con
mantilla de tarde toreras cuajada de oro sobre el negro que
la envuelve, y un rosario de rezos de Alabanza donde Dios
y Sierra de Yeguas en un jardín celestial se abrazan.
Triste
madrugada, frío que recorre la soledad, de un cuerpo sin vida en la oscura noche
de silencio.
Recogimiento
y oración contemplativa nos llevan a apreciar la vida y su importancia
relativa.
Consumatum
est, esperamos tu anunciada Resurrección desde el sentir de dolor que impregna
tu sagrada presencia.
La
noche se serena y recubre de un luto amargo. Silencio y dolor.
La
escarcha recubre la piel inerte del Rey de Reyes, sonidos de roncos tambores
anuncian el camino de dolor, ácido llanto y el desconsuelo de una madre que se
envuelve en su inmensa Soledad.
Partitura
que suena al último aliento del redentor, donde la vía dolorosa se abre
espacio a una silenciosa y callada redención.
Queda
por siempre en nuestras almas la imagen soberana del yacente, perfumada con columnas de
incienso, que se elevan en la atmosfera
y su silueta difuminándose entre el paisaje.
Hermandad
de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Amargura (violenchelo)
Ante
Ti.
Jesús
Nazareno que puedo decir de ti, yo no puedo decir más de ti, nadie puede decir
más de ti, habría que inventar un idioma que tuviera la luz de las estrellas,
el olor del naranjo o la sal de los mares.
Tú,
que eres un ser más perfecto que mi ser, resulta imposible que cuando la vida
terrenal acabe exista la nada.
Tienes
restos de Getsemani en tus pies, tu basamento esta impregnado de las manos de los fieles que invocan sus
intenciones.
¡Cuánto
milagro bajo la yesería de tu camarín!
Vives
en mi presente y siempre me esperas, pese a que por circunstancias personales
vivo fuera de aquí, donde no he nacido, mi ser y mi corazón están contigo.
Tú
desde mi concepción me llamaste para ser elegido y con honor soy desde hace
años tus pies en tu caminar celestial cada viernes Santo.
Tu
cruz , tu cruz…no hay mejor cruz de guía que la que soportas tú. Cruz en la que aceptas y cargas nuestros
pecados y se convierte en faro de salvación.
Mañana
de Viernes Santo que esperamos desde la madrugada para salir de la noche y
estrenar la Aurora.
Sonidos
celestiales, pasacalles de hermandad que
nos hace ver que la tradición es el único camino para no perder nuestras
señas de identidad.
Identidad
de un pueblo que tiene como su principal eje y sustento la buena convivencia de
sus conciudadanos.
La
educación heredada, transmitida y establecida entre todos, donde la fraternidad
y el respeto impera.
Ese
pasacalles al encuentro de nuestro Padre Jesús debe ser la renovación, la
conversión hacia las obras que busquen el bien.
La
feligresía se reviste de hermosura y todo esta dispuesto para que nuestro noble
Nazareno, traspase la clave del arco parroquial para bendecir y hacer vía sacra
las calles de nuestro pueblo.
Nuestra
cofradía que es señera por historia se congrega en los albores del amanecer del
Viernes Santo, recuerdo a Jesús Camacho que fuese hermano mayor durante muchos
años y siente una devoción noble hacia el Nazareno.
Expectantes oímos una voz que en nuestros corazones sabe
a oración, un himno triunfal que abre las puertas del templo donde impacientes
abrazaremos la cruz de nuestro redentor, que magistralmente estará engalanado
por las humildes manos de mis familiares
que herederos de este noble oficio supieron delegar y trasmitir esta
responsabilidad a generaciones venideras.
Es
Viernes Santo y Sierra de Yeguas suena a: Sermón
Iniciamos
nuestra manifestación pública de Fe nos espera llevar a nuestro padre Jesús con
honor, paradas, que en otra época eran descansos tradicionales en casa de mi tío, en calle
nueva. Lugar donde los enseres
procesionales y el trono se custodiaban
a buen recaudo año tras año en las dependencias de mi bisabuelo
Detenimiento
de nuestro cortejo en la agradable calle real donde tradicionalmente se
ofrecían a los hombres de trono lenitivos de sed y hambre.
Calles
que se transforman en este día, recuerdo el momento que las fuerzas legionarias
formaban y desfilaban confiriéndole una estampa añeja que queda en los anales
de los recuerdos de este corazón cofrade, con el deseo de volver a vivenciar
este recuerdo en venideros Viernes Santos.
Tengo
la percepción que las calles son distintas, la mirada de mis paisanos y la de
mis familiares es diferente año tras año. Renuevo y se enciende la fe que de
niño me instruyeron mis mayores, mis padres viven con gozo y ofrece a nuestros
portadores su ayuda con un altar en el que ofrecen dar de beber al sediento y de comer al
hambriento, como cirineo que ayuda a Cristo.
Recuerdo
compartir el esfuerzo del varal con mis hermanos cofrades, amigos desde la infancia donde en un solo
corazón realizamos estación penitencial con el honor del deber cumplido cada
año.
Al
lado de mi hermano, desde nuestro privilegiado sitio que son alfombra de
nuestro Cristo contemplamos a nuestras familias como siguen realizando estación
de penitencia renovando la fe nuestra.
Padre
Jesús con divino paso te diriges al encuentro con tu madre, Sol radiante en la
mañana.
Tu
pueblo emocionado, con el corazón en un puño, esperando verte nazareno, al que
acompañan sonidos que desgarran las partituras, sinfonía de un pentagrama que
se convierten en oraciones inmaculadas.
Es
inevitable las miradas cargadas de emoción entorno a un triunvirato que
conformamos mi mujer y mi hija que se revisten de hábito nazareno, llama
viva y encendida que prendida de la fe, brilla en la luz que define tu camino.
En
nuestros pensamientos y en nuestro corazón Pepe Ruz, por y para siempre, su
nombre y el mío permanecen unidos en los archivos parroquiales de este templo
en los documentos que certifican mi
recepción del Sagrado Sacramento del matrimonio, donde cada año es recordado
repitiendo gestos que él realizaba con ilusión y denuedo, que no era otro que
el de dulcificar el caminar del nazareno
con alfombra de claveles y aromatizar la presencia de nuestro Salvador.
Este
gesto cargado de generosidad, de amor y sentimientos es para mi familia
herencia viva que aceptamos y renovamos
porque vives presente y Nuestro Nazareno siempre nos espera, desde lo más hondo
del sentir de una saeta.
Mi
túnica nazarena durante todo el año permanece en un lugar privilegiado, en el
ropero de la casa de mis padres perfectamente colgada, con olor a tiempo de un
divino pasado.
Esa
túnica vive huérfana y triste todavía porque al lado hay una percha que se
encuentra vacía porque falta la túnica que mi hermano vestía, aquella de morado
tergal que conmigo compartía, se llevo al cielo la tarde que se moría.
Fue
a buscarte Nazareno para contigo siempre quedarse, dejando a nuestra familia
sin su abrazo tan cofrade, sin el beso que mi madre le brindaba cada Viernes
Santo antes de acudir a procesionarte.
Triste
partida y aunque su nombre sigue grabado en el varal de tu trono su alma contigo está, te pido que lo
cuides y que cuando llegue el día que delante del Santo Padre tenga que estar, haciendo balance de lo malo y lo bueno no te
olvides de nosotros ni de mi hermano mi Jesús Nazareno.
Su
herencia y su lealtad es infinita y se siente feliz al ver como te acompaña en
tu procesionar sus hijos, testimonio de su amor incondicional.
Percibo
que el fruto de la vid que contemplo refleja reguero de mis lágrimas saladas,
de esta forma puedo entender mi singular manera de sentir mi Semana Santa. Cada
vez que vuelvo al viñedo busco y pienso
en esa vid que seguro que fue bendecida y creada para ser sangre de Cristo.
Cofrades de
Sierra de Yeguas habéis escuchado la voz del Dios de Cana, no dormita en
el sepulcro, no soñáis, vive y camina por el mar de Galilea.
Luz que
renace entre las sombras, triunfo sobre las tinieblas, bajo palio de gracia.
Vuestra
andadura, no ha hecho más que comenzar, una luminaria os guía como aquella que
señalaba la cuna del Mesías de Israel, hace más de dos mil años.
María es la
estrella de la evangelización, su estela señalara el camino a este pueblo peregrino
que tienes ansias de Dios, sed de misericordia y de ser nazarenos de su pasión.
Que
estos días nos colmen de paz y de reflexión, que la contemplación del
cuerpo escarnecido del Nazareno y las lágrimas de su santísima Madre
recorriendo nuestro pueblo, nuestras procesiones, recordemos el sacrificio y el
amor de Jesús, y que, junto a la Virgen de los Dolores, sintamos la fortaleza
para enfrentar nuestras propias dificultades.
Que
cada paso que ejecutamos acompañando a nuestros Titulares sea un paso hacia la
reconciliación, hacia el amor, y hacia la esperanza.
Que
esta Semana Santa sea una experiencia que transforme nuestro espíritu y renueve
nuestra fe.
Vivamos
intensamente cada momento, desde el silencio del Viernes Santo hasta el júbilo
de la Resurrección, sabiendo que aquí,
en Sierra de Yeguas, la fe siempre será nuestro estandarte, y el amor al
prójimo, nuestra misión.
¡Que viva la Semana
Santa de Sierra de Yeguas!
¡Que Dios y Jesús Nazareno nos bendigan a todos!
He
dicho
La
redacción de este pregón de Semana Santa se finalizó el dia 8 de Diciembre de
2024 festividad de La Inmaculada Concepción, devoción que otorga nombre.