martes, 10 de abril de 2001

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.001



Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.001


Este pregón fue organizado y presentado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y el encargado de hacerlo fue un hermano cofrade de esta hermandad, D. José María Mancheño Luna, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad, el día 7 de Abril de 2.001.

En este caso tenemos la presentación realizada por D. Juan José Oliva Borrego, pregonero de la Semana Santa del año 2.000, donde versa lo siguiente:

Muy buenas noches, agradecer a los representantes de nuestro Ayuntamiento y a todos los representantes de las diversas Hermandades de nuestra localidad, así como al pueblo y amigos todos en general, la deferencia mostrada asistiendo a este primer acto oficial de la Semana Santa 2.001.
Como ya sabréis todos, la pronunciación del Pregón Oficial de la Semana Santa de este año corresponde a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. A petición de esta Hermandad, a la que agradezco la consideración tenida con mi persona, intervengo en el acto de este pregón oficial en calidad de presentador del mismo y también al objeto de presentar al pregonero.
En mi modesta opinión, el Pregón Oficial de la Semana Santa debe ser un ejercicio de exaltación de esta semana mayor, de esta semana grande, de esta semana de arte, cultura y fiesta. Pero además, creo que debe ser exaltación de la vida, pasión y muerte de Jesucristo en la cruz, debe ser, en suma, una parada ante la cara triste, trágica y amarga de un hombre que murió en la cruz por todos nosotros. Porque realmente este hecho es el que se rememora y celebra.
Este año es una persona joven quien oficia de pregonero y que pretenderá fundir esos dos sentimientos cofrades, dándonos su visión sobre la Semana Santa de nuestro pueblo.

La Cofradía de Jesús Nazareno ha confiado este año la pronunciación del Pregón Oficial a un joven cofrade de la misma: a José Mª Mancheño Luna.

Titulado universitario superior, jesuista por parte de padre, a pesar de su juventud, puedo decir que José Mª, se ha significado desde pequeño por su afecto hacia la Cofradía de Jesús Nazareno a la que pertenece desde muy pequeño, estando ligado también por razón de su madre, abuelo materno y esposa a la Hermandad del Santo Entierro. En su joven vida cofrade, ha estado muy ligado a la Semana Santa de Sierra de Yeguas y a su Hermandad, en la que, desde los 17 años y en diversos periodos, ha desempeñado varios cargos directivos, como son el de vocal, segundo secretario, y, este año concretamente, el de mayordomo o capataz de paso.
Y sin más por mi parte, cedo la palabra a nuestro pregonero.

A modo de preámbulo quisiera agradecer a Juan José Oliva las palabras que ha dedicado tanto a mi Hermandad como a mí mismo y aprovechar para felicitarlo en el día de su cumpleaños que me costa que es hoy; agradeceros también a todos vuestra asistencia y deciros que es un orgullo y motivo de gran satisfacción para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y para mí mismo, la oportunidad que se nos brinda este año de pregonar oficialmente la Semana Santa de Sierra de Yeguas.

En días pasados, le comentaba a nuestro párroco que había dudado en aceptar este especial encargo pues entendía que quizá sería más idóneo que una persona mayor que yo, con más experiencia cofrade, elaborara el pregón, sin embargo, él me respondió que también era muy interesante e importante que un cofrade joven explicara y mostrara su opinión y visión sobre la Semana Santa. Y a ello me dispongo a contaros y relataros sobre nuestra Semana Santa.
Como desde casa siempre, las puertas de nuestra Iglesia se preparan para abrirse y dar lugar a la escenificación de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Por las calles de este pueblo, por donde diariamente transcurre nuestra vida, procesionaremos a los Titulares de nuestras Cofradías y rememoraremos y experimentaremos la pasión y muerte del hijo de Dios, aquel que representa el amor de Dios hacia todos nosotros.
Se abrirán esas puertas y ante nuestros ojos se mostrará Jesucristo humillado, encarnecido, flagelado, condenado a muerte y entregado a la Cruz, crucificado, muerto y resucitado. Por unas horas el misterio de su muerte y de nuestra fe se nos mostrará para recordar el triste y cruel peregrinar del hijo de dios por este mundo de los hombres.
Nuestras Cofradías recorrerán esas calles y con imágenes, luces, cornetas, trompetas, tambores y muy diversos signos caminarán y procesionarán con Cristo en su penitencia y todo nuestro pueblo caminará con ellas, acompañando al Mesías en su difícil camino. Jesucristo caminará y nosotros con Él, a hombros o a su lado, su cruz será nuestra cruz y su sufrimiento el nuestro. Sus sudores y lágrimas se harán realidad, una vez más, en todos nosotros, cofrades y hombres de fe que, humildemente, reconocemos y agradecemos de todo corazón su sacrificio pro todos nosotros. Seremos sus compañeros de camino, alumbraremos su fatigoso andar con nuestros cirios y nuestro ruegos y oraciones le reconfortarán porque así comprenderá que su sacrificio no fue en vano.
Se abrirán esas puertas y ante nuestros ojos aparecerán bellas imágenes que encarnarán los misterios y sentimientos que envolvieron la pasión y muerte de Jesucristo. Belleza, mucha belleza, moldearon con sus manos Castillo Lastrucci, Navas Parejo, Santos Rojas, la escuela valenciana… todos ellos, en un difícil arte, dotaron a esas imágenes de belleza pero también de vida eterna, como Cristo Resucitado; imágenes que trascienden y se hacen vida por unos días, en Semana Santa.

La fe religiosa convertida en cultura, arte y tradición, eso es la Semana Santa.
Llega la Semana Santa a nuestro pueblo. En mi opinión, llega la fiesta más importante y la que más personal e intensamente vivimos los serranos, sólo comparable con el Día de nuestro Patrón San Bartolomé. Importante y yo diría que única por muchas cosas, pero, sobre todo, porque pasión, tragedia y religión se mezclan de manera muy atípica, intensa y honda.

La Semana Santa corre por las venas de los serranos durante todo el año. Aunque en estos últimos meses este sentimiento se hace más presente. Desde hace semanas llevo escuchando a nuestros saeteros orando a Cristo y a su Madre con sus saetas, cantar de nuestra tierra que se hace presente todas las primaveras, como decía el poeta; nuestros hombres y mujeres limpian y blanquean sus casas preparando así el camino blanco y eterno que recorrerán nuestros Titulares; nuestros queridos emigrantes retornan as u casa para peregrinar y procesionar con sus Cofradías en penitencia; y veo también el constante ir y venir de nuestras mujeres a los hornos del pueblo para elaborar esas magdalenas y suspiros y también piononos que nos endulzarán estos días de pasión y tragedia.

Sin embargo, detrás de esta Semana Santa, tras esos siete días, se esconde un año de trabajo y esfuerzo de los que a mi juicio, mantienen y reviven cada año la Semana Santa, y me estoy refiriendo a las Cofradías y, especialmente, a sus Juntas Directivas.
Las Cofradías son depositarias de la fuerte tradición cofrade de nuestro pueblo, y, en suma, son las hacedoras de nuestra Semana Santa. Año tras año trabajan y se esfuerzan por mejorar sus procesiones y con ello mejoran y hacen mucho mejor a nuestra Semana Santa.

Particularmente, siempre estaré agradecido a todos los hombres y mujeres que dirigen las Cofradías de nuestro pueblo, ya que, gracias a su trabajo y dedicación, me han permitido disfrutar de momentos e imágenes bellas e inolvidables. No hay duda de que una Cofradía depende fundamentalmente de sus cofrades, pero la capacidad de gestión y de trabajo de los que las gestionan es fundamental para encauzar por buen camino ese apoyo cofrade que es más intenso cuando va acercándose la Cuaresma. Muy especialmente quiero agradecer ese trabajo a los cofrades que dirigen a la Hermandad del Stmo Cristo de la Bondad, la más joven de todas y que todos tenemos muy olvidada, pues sin su labor estoy seguro que nuestra querida Pollinica quizá llevaría algunos años sin procesionarse.

Y por último, debo y quiero reconocer a todos aquellos que hicieron de la Semana Santa de mi pueblo más grande, más bella, más importante y que por desgracia hoy ya no se encuentran entre nosotros. A todos aquellos que se significaron especialmente por su amor a la Semana Santa Serrana, a aquellos que cantaron saetas, a aquellos que relataron y pregonaron sobre nuestra Semana Santa, a aquellos que fueron Hermanos Mayores, secretarios, tesoreros, directivos de cualquier cofradía, a aquellos que, en fin, trabajaron por devoción en nuestras cofradías y en nuestra Semana Santa…. A todos ellos, simplemente, agradecerles su dedicación y esfuerzo porque lo que hoy disfruto es también fruto de su trabajo.

Ha llegado la Semana Grande en Sierra de Yeguas. Y las puertas de nuestra Iglesia se abrirán y comenzaremos así, en un ejercicio de fe, a vivir un año más el Evangelio. Mañana mismo, las calles de nuestro pueblo se alfombrarán con las ramas de olivos de nuestros más pequeños que acompañaran a la Pollinica en su camino y entrada triunfal en Jerusalén, donde le saludaremos y vitorearemos como el Mesías, el hijo de Dios.
Antes de verlo humillado y condenado a su fin, los hombres y mujeres recorreremos en estación de penitencia las calles de nuestro pueblo en un ejercicio de comprensión de la vida de Jesús y de nuestra Fe cristiana, oraremos y rogaremos por Él y por todos nosotros ante Dios nuestro Señor.
Judas le traicionará y le venderá por treinta monedas, Pedro lo negará y Pilatos le condenará. Flagelado, humillado, y coronado de espinas saldrá Nuestro Padre Jesús de la Humildad. Pensativo y resignado caminará cabizbajo, con la cara apoyada en su mano, impasible. Cuanta dulzura y amor habrá en sus ojos. Los hermanos de la Humildad alumbrarán el caminar del rey de los judíos y acompañaran a Jesús en esas horas tan difíciles, en esas horas en que ya ha escuchado su sentencia de muerte y en el que, a buen seguro, las oraciones y vítores de nuestros entrañables “forasteros” servirán de confortación a tanta pena. A hombros le llevarán en un camino triste por nuestras calles, únicamente su cara brillará entre tanta tristeza.
La sentencia de muerte se ha ejecutado. Tras implorar a Dios por su desamparo y exhalar su espíritu, procesionará el Santísimo Cristo de la VeraCruz casi desnudo y muerto, clavado en la Cruz y a sus pies, tocada de verde, nuestra madre María Santísima de la Esperanza llorará amargamente. Todavía sus brazos, costados y pies nos muestran la sangre divina que ha derramado por todos nosotros. La tragedia se ha consumado y quien mejor lo sabe y lo entiende es su madre, nuestra Virgen de la Esperanza. No habrá consuelo para ella, llorará tristemente y con ella todos los hermanos del Cristo, que no la dejarán sola, le enjugarán sus lágrimas y le ofrecerán su hombro como apoyo para mitigar su pena. Y cuando por la calle Harina les suben, cuando el camino es empinado y esforzado y las fuerzas escasean, cuando la noche es más fría y algunos podrían abandonar, nuestros hermanos del Cristo le dirán a su Esperanza que no está sola, que apretarán el hombro y conducirán a Cristo al Templo, donde le ayudarán a su Virgen a desclavarlo de la Cruz y a quitarle esa corona de espinas, prueba de la humillación padecida.
La Virgen de la Esperanza no quiere mirar y no mirará a su hijo muerto, clavado a un madero y coronado de espinas. Su mirada siempre perdida al frente y, como su vestido verde esperanza, sus pensamientos estarán con su hijo … pero vivo, resucitado al tercer día.

Viernes Santo por la mañana. El tiempo se detiene y a las puertas de la Iglesia se asomará Nuestro Padre Jesús Nazareno, como decimos los jesuistas “el mejor de los nacidos”.
Sudoroso, ensangrentado, la mirada humillada, las mejillas amoratadas por los bofetones recibidos, con la boca entreabierta en una esforzada respiración, vestido de púrpura, con la Cruz a cuestas y la corona de espinas clavada en sus sienes. Todos los  que le aclamaron y vitorearon como el Mesías le han abandonado, le han traicionado y ello se ve también en sus ojos tristes y hundidos. Entre ruido de cornetas y tambores, de vivas apasionados y de lágrima de pena y también de alegría aparecerá Jesús Nazareno. Es la mañana de Jesús, la mañana de los jesuistas y del pueblo de Sierra de Yeguas.

Despuntara el Sol y nuestras blancas calles y casas se iluminarán alumbrando el trágico paso de Jesús Nazareno que, a latigazos, será llevado al Monte Calvario donde le crucificarán.
Las cornetas y tambores abrirán su paso por nuestras calles y la oración hecha saeta redimirá su pena y agonía. Azotado y humillado será conducido a la muerte, su muerte por todos nosotros. Pero no estará sólo, con Él, inseparables y a modo de cirineos, todos los jesuistas que con su hombro le ayudarán a llevar su cruz, y le aliviaran su corazón roto por tantos insultos y sufrimiento.
Y tras él, como siempre, nuestra madre, la Virgen de los Dolores. Desconsolada llorará en pos de su hijo, al que no alcanzará, en un camino interminable de angustia y dolor. Con su pañuelo al viento será llevada a hombros por los dolorosos que con ella llorarán y sufrirán el camino hacia su fin de Jesús Nazareno. Y en mitad de la calle La Cruz, casi llegando al barrio, se encontrará el Hijo con su Madre, la Madre con su Hijo. Será un breve instante donde sus miradas cómplices se cruzarán. ¡Cuántos recuerdos de infancia, su niño, Belén, también la aldea de Nazaret, toda una vida pasará por la mente de esa madre, rota por el dolor! Intentará la Dolorosa acercarse a su hijo para besarle, para secarle el sudor y la sangre que chorrea por su mejilla, y para refrescar su garganta. Pero su intento será en vano, a pesar de los esfuerzos de los jesuistas y dolorosos en acercarlos, en juntarlos, en abrazarlos. No servirá tu pañuelo Virgen de los Dolores. Y tú Jesús Nazareno, no podrás abrazar a tu madre ni reconfortante en su regazo, pero a través de tus hermanos jesuistas gritarás: ¡Madre no me dejes sólo, acompáñame! Y así será. Entre los varales la pena se mecerá y la Virgen de los Dolores acompañará a su hijo, a Jesús nazareno y le verá agonizar y morir.
La muerte del hijo de Dios se ha consumado. Las campanas tocarán a duelo y silencia y la noche se hará más noche, más negra. El Santo Entierro de Cristo procesinará por nuestras calles en un silencio grave. El hijo de Dios yace muerto en su sepulcro y el pueblo de Sierra de Yeguas vela por él. Ya no sufrirá más, ya no sangrará más ese cuerpo divino roto por tanto sufrimiento y dolor, Jesús de Nazaret en un profundo ejercicio de amor ha muerto en la Cruz por todos nosotros.
Tras el su Madre, nuestra Madre, María Santísima de la Soledad, sigue fielmente su camino con la cruz desnuda y las escaleras a su espalda. Coronada, con un vestido negro como la noche y con el corazón roto por la muerte de su Hijo. Su cara trágica. Y en sus manos abiertas el pañuelo que no utilizó y los clavos y corona de espinas del rey de los judíos, de su hijo. Los hermanos enterristas, en vano, intentarán calmar su llanto. No quedan ya lágrimas para llorar tanto sufrimiento y dolor, tanta pena y tanta desgracia. Y tampoco hay palabras para describir, a pesar de ese dolor y sufrimiento, la belleza inigualable e infinita de la Virgen de la Soledad.
Los hermanos enterristas mecerán muy lentamente su pena y le servirán el consuelo necesario y le darán todo su ánimo y esperanza, porque el hermano enterrista y con él todo el pueblo, al llevar siempre presente en su vida la imagen de Cristo, procesiona en la esperanza confiada del Señór Resucitado y vivió eternamente. Porque al tercer día resucitará.

Se abre la puerta de la Semana Santa serrana. Deseo que estos días de fe hecha cultura y tradición nos sirvan para comprender mucho mejor el sacrificio que Jesucristo hizo por todos nosotros, pero también para que su enseñanza y mensaje lo apliquemos diariamente en nuestras vidas, viviendo siempre en la confianza de Dios nuestro Señor.
Y que, por supuesto, nuestras oraciones, aplausos, saetas y vivas suenen mejor que nunca para acompañar a Jesús en su trágico peregrinar hacia la Cruz.

Ya se oyen serranos las oraciones,  la voz del capataz llamando al orden a los hombres de trono y el toque de su martillo sobre la campana, ya se escucha la saeta, la corneta y el tambor….ya se dispone a salir pueblo de Sierra de Yeguas, el Hijo de Dios.



viernes, 10 de marzo de 2000

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.000


Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.000

Este Pregón fue pronunciado por Don Juan José Oliva Borrego, y organizado por la Hermandad del Santísimo Cristo de la VeraCruz y María Santísima de la Esperanza, en la parroquia de la localidad. 

Estimados amigos y amigas, Hermanos Mayores, cofrades, señor Párroco, buenas noches a todos.

El comienzo de este año 2.000 ha sido para mí Hermandad del cristo de la VeraCruz y María Santísima de la esperanza un año carismático, ya que le ha tocado organizar varios eventos religiosos. Entre ellos la especial colaboración en el Año Jubilar, con la procesión en Vía Crucis de nuestro titular, manifestándose así el compromiso que tenemos con y para nuestro Señor Jesucristo.

También hemos participado en el cartel y en el pregón de Semana Santa, del cual yo he sido elegido como pregonero, acto que agradezco a mi Hermandad y como no, a todos vosotros. Me siento profundamente agradecido y emocionado por depositar en mi persona un acto tan emotivo.

Cuando el Hermano Mayor de mi cofradía me propone ser el pregonero de este año, la verdad es que me sentí alagado, y aunque no soy hombre de muchas palabras no dudé en aceptar la propuesta ya que me siento profundamente semana santero.
Para mi ser cofrade pasa primero por ser semanasantero, abierto al diálogo con los demás cofradías y apoyándolas a todas a medida de nuestras posibilidades. En este día que hoy nos reúne, a las puertas de la Semana Santa, lo que quiero simplemente como pregonero es resaltar aquellos aspectos que me parecen más interesantes de nuestra Semana Santa, al mismo tiempo que narrar como la he vivido desde mi infancia hasta nuestros días.

La puesta en escena de la Semana Santa de Sierra de Yeguas se inicia con la colocación de las esculturas en sus tronos. En estos auténticos altares portátiles se clausura el ciclo de cultos cuaresmales celebrados con antelación en nuestra parroquia. Durante este tiempo todos hemos podido acercarnos y rendir homenaje a las imágenes de los Cristos y las Virgenes. La procesión marca el principio y el final de un largo recorrido de preparativos que harán posible que nuestra Semana Santa sea indiscutiblemente emotiva y bella.

Al decir nuestra Semana Santa, se me viene a la memoria otros pregoneros de años anteriores que decían que “nuestra Semana Santa es distinta al resto de los lugares”, dicho que comparto con ellos.

También debemos resaltar la creación de la procesión infantil que aunque se celebre fuera de la Semana Santa, no podemos pasarla de largo porque pienso que desde ahí se puede empezar a ser semana santero.

Yo recuerdo, y además fui participe de ella, la primera procesión infantil que se hizo en los tiempos de mi niñez. Por entonces sacábamos un crucifijo y una Virgen. En aquellos años el párroco del pueblo era d. Antonio Pérez Delgado. Los niños también cantaban saetas. Todo esto fue en el año 1.955. Por eso para mí la procesión infantil es como una tradición, y debemos cuidar de ella.

La Semana Santa serrana es una forma de expresión, una forma nuestra de vivir los sentimientos, y al mismo tiempo se está mostrando al exterior todo un conjunto de vivencias y sensaciones.

También quiero decir que nuestras procesiones son algo desordenadas. Desde aquí me gustaría hacer un llamamiento a todos los cofrades y directivas que pongan más hincapié en este asunto, pues debemos conseguir que nuestra Semana Santa sea aún más solemne y más ordenada.

Desde muy pequeño siempre he sentido una gran admiración por nuestra Semana Santa, quizás porque en mi familia, la cuaresma se ha vivido muy intensamente, tanto en lo espiritual como en lo material. Una de las vivencias más satisfactorias a lo largo de mi vida, heredada de mi familia, es poder pertenecer a la cofradía del Santísimo Cristo de la VeraCruz y María Santísima de la Esperanza, de la cual me siento muy orgulloso y obligado a cuantos menesteres sean necesarios.

Desde muy joven siempre estuve pendiente de mis Hermanos Mayores cofrades, para saber del funcionamiento de las Hermandades y Procesiones. Parecía como si el destino me quisiese decir que pronto tendría que ocupar importantes cargos en mli Hermandad. Y así, ala corta edad de 15 años, me hicieron responsable de la tesorería de la Hermandad.

En 1.962, las Hermandades pasaban por momentos difíciles. La Hermandad del Cristo celebró entonces una asamblea, pero nadie quería sacar la procesión a la calle. Los hermanos mayores de la época no querían hacerse con el cargo de la hermandad, y yo, sin ser el más indicado, debido a mi corta edad de 18años, me arme de valor y la saque a la calle sorprendiendo a propios y extraños.

El convite del Domingo de Resurrección se celebró en el Ayuntamiento, ya que era mi hogar, porque mi padre era el alguacil del Ayuntamiento.
Como he dicho anteriormente, éstos eran años difíciles ya que los medios económicos no eran como los de ahora, y siempre estábamos pendientes para ver si salían o no las procesiones

Otra etapa vivida como cofrade fue cuando tuve que marcharme a Cataluña, concretamente a Sabadell. Desde que pisé tierra catalana siempre tuve en mente en volver a mi tierra. También tenía muy claro que cada año por Semana Santa vendría a mi pueblo para participar de ella. Y así lo hice cuantas veces puede. Cuando digo mi Semana Santa, podría decir mi Cristo de la VeraCruz y María Santísima de la Esperanza, pero no, digo bien, mi Semana Santa. Yo me siento semanasantero y le tengo mucho cariño a las demás Hermandades.

No me puedo olvidar del Cristo de la Humildad, que por aquellos años entonces empezó a salir con el Cristo de la VeraCruz y Nuestra Señora de la Esperanza. Esta cofradía del Cristo de la Humildad, hacía su desfile procesional el Viernes Santo en la mañana. Salía detrás de Jesús Nazareno y delante de La Virgen de los Dolores. La cofradía del Cristo de la Humildad me merece un gran cariño, pues conjuntamente con mi hermandad llevamos caminando muchos años.

Como dice la popular saeta,
“El viernes Santo en la mañana
El sol sale más temprano,
Porque sale de su templo
El Jesús de los serranos”
Nunca hubo mejor dicho de los serranos.

La imagen de Jesús Nazareno, particularmente me llena mucho. Cuando la imagen del Nazareno sale por las puertas de la iglesia el Viernes Santo a las 9 de la mañana, me siento Jesuísta. En casi todas las salidas y entradas de Jesús siempre he estado acompañándole.

Media hora más tarde, sobre las 9:30, sale Nuestra Señora de los Dolores. Si la salida de Jesús conmueve a los serranos, no es menos emotiva la de su Santa Madre, Nuestra Señora de los Dolores. A su salida me mezclo entre sus penitentes y me siento uno más entre ellos.

Y llegamos al encuentro de Jesús con su Santa madre. Es ahí donde el pueblo se hace sitio para no perderse este entrañable acto de buena fé de las dos Hermandades.

Al caer la noche sale de este templo la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad; procesión majestuosa y ordenada. Todos los serranos nos juntamos acompañando a su divina majestad. Ya se siente el cansancio, pero nada nos hace detenernos y nos hacemos fuertes para estar ahí y sentirnos aún más semanasanteros y cofrades. Acompañando al Santo Entierro va su madre, la bellísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad. También el saetero supo definir a nuestra  Señora al decirle en su saeta:
“Madre mía de la soledad
Eres paloma blanca,
Eres el broche de oro
De nuestra Semana Santa”.

Ya en el Domingo de Resurrección se puede decir que tiene lugar la procesión de más relevancia de nuestra Semana Santa. En ese Día Grande todas las Hermandades acompañan a nuestro Señor Resucitado en la Sagrada Custodia, en su recorrido procesional por las calles de nuestro pueblo. Al finalizar la misma las distintas Hermandades se reúnen en sus respectivas sedes o casas de hermandad, para festejar la resurrección de nuestro Señor.

Por otra parte, ustedes dirán que el pregonero se ha olvidado de los más pequeños; pero no es así; lo que ocurre es que al comenzar este pregón y al referirme a mi pasado como cofrade, aún por aquellos entonces no existían estas procesiones. Con respecto al Domingo de Ramos, a la tradicional misa de la mañana, le sigue en la tarde la procesión del Santísimo Cristo de la Bondad a su entrada en Jerusalén. Ésta es la cofradía más joven de las existentes. Éste paso de misterio sólo tiene a nuestro Señor montado en la borriquita.

Cuando Jesús de la Bondad aparece por las puertas de la iglesia montado en su pollino, todos nos sentimos un poco como ese niño que espera ansioso con su palma la salida de su Jesús. Y en verdad, así somos todos cuando llega el Domingo de Ramos. De ésta joven cofradía me gustaría decir que se está superando cada año más, pues sus hermanos trabajan duramente para que en este primer día de Semana Santa vuelva a salir de la iglesia nuestra querida Pollinica. Tampoco me olvido de la procesión Infantil; con Jesús del Amor y María Santísima de la Sierra. El día 10 de Mayo de 1.988 desfilaba por nuestras calles una procesión completamente infantil, con niños de hasta 12 años de edad. Paralelamente se crea la escuela de saeta.

El objeto de ésta manifestación religiosa infantil fue y sigue siendo muy positiva desde el punto de vista cultural y religioso.

Por último, voy a referirme a la saeta y a los saeteros. Para mí la saeta merece un gran respeto, al igual que los saeteros en esos días de Semana Santa dan todo lo que tienen hasta quedar afónicos. Sierra de Yeguas siempre ha sido, y sigue siendo, cuna de grandes saeteros. Desde aquí me gustaría que mis humildes palabras sirvieran de homenaje a aquellos saeteros que ya nos dejaron y a los actuales, mi más sincera admiración, porque sé que sin su aportación nuestras procesiones no serían lo que son. A los niños yo los animo para que continúen aprendiendo y así todos juntos puedan hacer que no se pierda este maravilloso cante de la saeta.

Para finalizar, deseo que este acto haya sido del agrado de todos ustedes. Espero que estos días de Semana Santa, tan emotivos para todos los serranos, abra aún más nuestros corazones para que nuestro Cristo y María Santísima iluminen siempre los caminos de nuestras vidas.

miércoles, 25 de marzo de 1998

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 1.998



Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 1.998

Este pregón fue presentado por el Excmo. Ayuntamiento de Sierra de Yeguas, realizado por D. Alonso Pozo Lucas, Marzo de 1.998.

Buenas noches, hermanos cofrades, semanasanteros, amigos todos.
Estamos dando ya, los primeros coletazos de nuestras Semana Santa.
Este año, con motivo de la restauración, de nuestras imágenes, la de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, y la de María Santísima de la Soledad, hemos vivido días pasados, unos adelantos de nuestra Semana Santa.
Sin ir más lejos, mañana día 29, tenemos en nuestro pueblo, el IV Certamen de Bandas de Marchas Procesionales, por ello, podremos ver y oír, Bandas y Agrupaciones Musicales, que algunas de ellas, por motivo de calendario, economía y otros, difícilmente las podríamos traer, para acompañar a nuestras imágenes, en sus desfiles procesionales.
También días pasados, hemos disfrutado de un Certamen de Saetas, en el cual, pusieron también su granito de arena, los saeteros de nuestro pueblo, y por tal motivo, hemos visto y escuchado, a profesionales de la Saeta, que de no haberse celebrado dicho certamen, difícilmente podríamos escuchar; lo cual resumo diciendo, que tenemos que hacer cosas, que arraiguen nuestra Semana Santa, que no es peor ni mejor que otras, pero es nuestra.


Este pregón de Semana Santa, lo voy a decir, lo voy a comentar, basándome en unos cuantos de apartados, sobre mis vivencias, como hermano cofrade y semanasantero.


ANTERIOR, POSTERIOR Y LO ACTUAL DE NUESTRA SEMANA SANTA.

Cuando muchacho, teníamos siempre presente, la incertidumbre de que este año salen las procesiones, que este año no salen, en resumen, eran otros tiempos mucho más difíciles que estos, económicamente hablando. Y como se veía de venir, estuvimos unos años que no salieron las procesiones.
Teníamos que ir a Campillos, a la Roda, si queríamos ver la procesiones, sintiendo por dentro, rabia y envidia sana, por no salir las nuestras, que eran las que uno sentía.

Poco a Poco, empezaron a salir otra vez nuestras procesiones, costando más  o menos trabajo, recomponiéndose las hermandades, sus directivas y sus hermanos; en fin, eran muchos problemas; unas hermandades se recompusieron antes, otras fueron más reacias, pero lo importante, es que todas despegaron otra vez.

Hoy en día, Gracias a Dios, tenemos una gran Semana Santa; de la que nos sentimos muy orgullosos, todos aquellos hermanos cofrades, y semanasanteros de nuestro pueblo; que no somos pocos; son raíces de nuestro pueblo, de nuestros antepasados; envidia de muchos pueblos de nuestro entorno, con igual y más número de habitantes que el nuestro.

También, desde aquí les pediría a los gobernantes de nuestro pueblo, que potenciaran en la medida de sus posibilidades, nuestra Semana Santa; para que los que somos de aquí; y los familiares nuestros, que vienen a pasar estos días con nosotros, se sientan siempre orgullosos de su pueblo.


MI PASO COMO HERMANO COFRADE POR MI HERMANDAD

En mi casa, se ha vivido siempre, muy de cerca la Semana Santa, desde muy pequeño, mis padres me vestían de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores; a lo primero de campanillero, siempre alrededor del estandarte de la cofradía, luego en los primeros puestos de las filas, y así sucesivamente. Luego vinieron los años en los que no tuvimos procesiones.

Ya más tarde, hecho un muchachote, empecé  a vivir más de cerca “mi hermandad”; ya tenía edad, para asistir a las reuniones generales, y así poco a poco, hasta pertenecer a la Junta de Gobierno, o Directiva de la Hermandad, ostentando los cargos que mi hermandad necesitaba en su momento; recuerdo con anhelo de aquellas fechas, las votaciones en el teleclub, votando los cargos, se recogían las papeletas de las votaciones, en un sombrero, de algún asistente ya mayor, en aquellos tiempos se estilaba mucho, esa prenda de vestir. Siendo Hermano Mayor de mi cofradía D. José González Valencia y Mayordomo o Capataces, en aquellas fechas. D. Manuel González Parejo, y D. Francisco González García, luego más tarde, estuvieron también de Mayordomo D. Ignacio Sánchez Sánchez y D. Alonso Reina Reina, ya más reciente, Después de estar D. José González Valencia, veinticinco años de Hermano Mayor, hoy ostenta el título de Hermano Mayor Honorifico, siendo hoy, nuestro Hermano Mayor D. Ignacio Sánchez Sánchez y Mayordomos, mi hermano D. Francisco Pozo Lucas, y D. Manuel Ramón González Martin, y sus correspondientes equipos de Gobierno, con los que me une grandes lazos de amistad, con todos ellos.   De paso, no me puedo olvidar también, de mi amigo D. José Torres Solero, que con su dedicación constante, en su momento, dentro de la Hermandad, contribuyo como todos los demás a que la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, sea una gran Hermandad.

Recordando aquellas fechas, como anécdota, un año había más mandas o promesas, para llevar a la Santísima Virgen, que sitio en los varales, aquella noche en el teleclub, asistía a la reunión nuestro estimado párroco, D. Isidro Rubiales, que acostumbraba a asistir una vez que otra, es un párroco que siente también mucho la Semana Santa, y con mucha sabiduría y saber estar, le busco solución a aquel problema, que iba siendo un problema ya de años atrás.

En fin este es mi paso como cofrade, por mi honorable Hermandad.


COMO VIVO Y SIENTO LA SEMANA SANTA

Empezando por la procesión de los niños, disfruta uno, viendo la sabia nueva que viene detrás, para mantener vivas nuestras creencias semanasanteras, y mejorar en lo que se pueda.

“Domingo Ramos” Desde hace ya algunos años, tenemos una gran procesión, con Nuestro Padre Jesús de la Bondad; tenemos y debemos de potenciarla; pues cada uno de nosotros, pertenecemos a nuestras cofradías, pero también tenemos nuestra Pollinica.

“Jueves Santo” Sale de nuestro Templo, Nuestro Padre Jesús de la Humildad, una imagen, yo diría, irrepetible, no menos, Nuestro Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de la Esperanza, Esa madre tan cerca de su hijo, como son las madres, siempre al lado del hijo que la necesita.

“Viernes Santo”, ¿Qué es el Viernes Santo para un doloroso? Igual que para un jesuista.
Sale de nuestro Templo, Nuestro Padres Jesús de Nazareno; como cuando sale todas nuestras santas imágenes, la emoción y el nudo que se nos hace en la garganta. Pero claro, uno es “Doloroso” y como cada uno con lo suyo; sale Nuestra Señora de los Dolores, bajando ese trono de palio, casi arrastrando para que pueda salir, esa madre, se pone a la altura de cualquier mujer, de cualquier madre, por que siendo la madre de “Divino Salvador”, también es madre de todos nosotros.
Y del encuentro de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, con su madre, María Santísima de los Dolores, ¿Qué decimos ahora? Pues nada, son cosas de mi pueblo, sobre eso no terminaríamos nunca. “Emoción”.

Más tarde, entre dos luces, sale igualmente de nuestro Templo el Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad, “Pero no está sola”, tiene a todo su pueblo con ella; cumplimos siempre que se puede, con los entierros de todo hijo de vecino, ¡Cuánto más! No vamos a cumplir con el entierro de Cristo.
Así vivo y siento la Semana Santa de mi Pueblo.


FELICITACIONES Y SALUDOS.

No podía dejar pasar la oportunidad estando aquí, de felicitar a nuestros saeteros y saeteras, que gracias a ellos, bordan nuestras procesiones, nuestra Semana Santa, cantándoles con Fe, a nuestros Cristos y nuestras Vírgenes. En los pueblos de nuestros alrededores, tienen que traer saeteros de fuera, pagándoles, sin embargo aquí, en los momentos clave de las procesiones, como son la salida, entrada, y algún punto en el recorrido, hay saeteros, para estar parado más tiempo del que se puede.

Recordando a nuestros saeteros, que ya no están con nosotros, como si de un homenaje se tratara, a D. Jesús Bernal Notario, D. José Correro, D. Mariano Solís, D. Ramón Trujillo, fíjense ustedes, que cuatro puntales de la Semana Santa, y cada uno de ellos , con estilo distinto, cada uno tenía su cante propio.

No menos, también, recordar a nuestros hermanos cofrades y semanasanteros que no están con nosotros, que me acuerde, por roce; o tener edades más o menos cercanas, como D. Domingo Pérez Sánchez, D. José Sánchez Sánchez, D. Antonio Ruz Martin, D. Antonio Díaz Páez, Mi cuñado, con el me unen muchas razones, como el marido de mi hermana, veinte años día a día en nuestra Sociedad Laboral. Los primeros años, que cedíamos nuestra cochera, a la Hermandad de la Virgen de los Dolores, para celebrar el Domingo de Resurrección, Nos decía, limpiarla ustedes yo soy del Cristo, y era el primero que se arremangaba, y así sucesivamente todos los años.
No puedo dejar de mencionar también a mi padre, era un buen cofrade, y de su Virgen de los Dolores, desde aquí le doy las gracias, por educarme en esta Fe Cristiana y semanasantera.

Nada más, muchas gracias y buenas noches.

El broche de oro de este Pregón de Semana Santa, lo va a poner cantándonos una saeta, la niña que hemos visto todos de crecer, y hoy ya no es una niña, es una artista y una mujer, con nosotros Montse.