lunes, 18 de febrero de 2008

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.008


Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.008

Este pregón fue presentado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, por su hermano D. Juan Enrique Prados, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad.

A la memoria de mis padres que me dieron el don de la vida, y me guiaron por la senda de la fe cristiana. Hoy me quisiera parecer a mi madre, tan dulce como los cantos que entonara meciéndome en sus brazos cuando niño. Pero también quisiera que mis palabras tuvieran la alegría de su risa, el timbre de su voz, su amor inmenso, su gran tenacidad y su caricia. Sus ansias de luchar, su darse entera en todos los instantes que fue su vida.

Señor párroco.
Autoridades.
Directivos y hermanos mayores.
Cofrades serranos, señoras y señores, queridos amigos: Agradezco vuestra presencia y acompañamiento.

Agradezco también a mi presentadora Escolástica Torres por sus palabras de presentación, antes ustedes y por ese inteligente y cariñoso perfil que ha trazado sobre mí.
Palabras abrumadoras para mi tan cordiales, y que le agradezco desde lo más noble de mi corazón.
Agradezco también a la hermandad de Jesús de la Bondad en su Entrada Triunfal en Jerusalén “La Pollinica” por la confianza depositada en mí para tan noble misión encomendada, que me gustaría ser digno de este honor.
A mi mujer, pilar insustituible por su insistencia y dedicación para que este pregón vea la luz, gracia por tu apoyo y por compartir la vida conmigo.

Mis tempranos recuerdos de la Semana Santa vienen envueltos de primavera, ropa de estreno y vacaciones en el colegio, junto a muchas preguntas a las que fui encontrando respuesta con los años. Pero es cierto que había, en torno a la celebración de nuestra Semana Santa, muchas cosas que no tenían significado para mí. Se pasaba de una alegría desbordante, el Domingo de Ramos, a un sufrimiento inhumano que iba creciendo a lo largo de la semana. Menos mal que terminábamos con mayor alegría, si cabe, al saber que Jesús cumpliósu objetivo, triunfando sobre el mal y la muerte.
La vigilia se cumplía, el pueblo se preparaba para algo especia, se notaba en el ambiente, lleno de olores a bacalao frito y dulces tradicionales, que en pocas casas faltaban.

A la salida de las imágenes ya estaba en la plaza de la mano de mis padres, observando a las personas que allí nos congregábamos y veía que unas se santiguaban, a otras les corrían una lagrima por su mejilla otras rompían el silencio con aplausos o cantando una saeta. Yo cuando tenía oportunidad me escapaba para ver la banda de música que era lo que me llamaba la atención, tanto que cuando la Semana Santa acababa, formábamos nuestra banda con tambores de lata, pero si algunos recibían la visita de algún familiar que había emigrado fuera de esta tierra y volvían por motivo de celebración de la Semana Santa, les traían de regalo un tambor, estos eran los que encabezaban nuestra banda.

Ya que mencionado la emigración, supongo que la Semana Santa para todos los serranos que viven lejos, les producen una extraña y dulce agitación, porque son citado a celebrar, cada uno a su medida, el reencuentro con sus paisanos, la memoria viva de una infancia o juventud en la que participaba de algún modo en la cotidianeidad de nuestro pueblo, en su vivir diario. Pero además significa compartir en estos días especiales a plena luz del día o en el silencio tenue de la noche, siguiendo el ritmo y la oración de un sentimiento colectivo por mejorar el mundo, este que tenemos, necesitado de justicia, de una justicia llamada Paz. Para ello no necesitamos realizar grandes empresas sino simplemente seguir el mensaje que un día el hijo de un humilde carpintero nos dejó con su muerte y resurrección:
“Amaos los unos a los otros, como yo os he amado”.

Resulta obligado en estos momentos, en los que pregonamos al pueblo la Muerte y Resurrección de Cristo, y por tanto la gran esperanza de la humanidad, recordar la muerte de esos Cristos vivos de nuestro tiempo, víctimas de esa obsesiva locura que es el terrorismo. Centrar nuestra atención por unos instantes, y recordar el drama humano que conmoción al mundo, como fue esos ataques a las torres gemelas, los atentados en los trenes de Madrid en el que miles de criaturas vinieran a sumarse trágicamente a las que a diario son asesinadas por la cobardía de los hombres.
Y toda esta barbarie llevada a cabo por unos fanáticos que matan en nombre de Dios… No sabemos a qué Dios se refiere, porque Dios es, ante todo, amor.
No sabemos que Dios, que a pesar de su soberano y gran poder, se hizo hombre y precisamente expiro en una cruz para darnos la vida….
Señor, haz que un día no lejano podamos dirigirnos unos a otros, como a diario lo hacen los hombres de buena voluntad. Como lo vienen haciendo esas palomas blancas que anidan y revolotean alrededor de esta iglesia utilizando, como mensaje de paz su color y como  símbolo, la palma o rama de olivo que portan tus manos, Paz, Señor, Paz….

Llegado hasta aquí voy comprendiendo lo importante que es ser pregonero, y yo con una sola palabra, una frase de agradecimiento intento pagar lo que no tiene precio, a unos vuestra designación a otros vuestra confianza y sobre todo a otros vuestra ilusión porque fuera el pregonero de esta Semana Santa, pues en verdad os dijo, que no os consideréis pagadas, que esta deuda siempre la tendré presente y que os debo a todos por igual lo más importante que un hijo de este pueblo puede ser, pregonero de la Semana Santa de su tierra.

Bueno yo quisiera hablaros de la Pasión de nuestra Semana Santa, y no haceros sufrir pasión con mi charla. Hablaros de nuestras imágenes desde lo más profundo de nuestra fe, decir, lo que todos queremos decir, o mejor dicho lo que decimos en nuestro interior, a nuestros pasos, y que yo tengo el honora de poder hacer público mi sentir, el sentir de todos, porque a quien no se le ha salido una lágrima, o se le ha puesto los ojos vidriosos, a la salida de una imagen, al sentir, de sentimiento, la letra de una saeta, o ver como mecen el paso, al son de una marcha tocada por la banda, o al terminar entrando en el templo decir esa frase, que siempre decimos a nuestra Virgen Soberana o al Cristo que más veneramos. “Que el año que viene te vuelva a ver”. A eso me refiero, a ese amor por la Semana Santa nuestra.

Pero antes quisiera hacer desde aquí un reconocimiento a la labor prestada, a todas las personas que gracias a ellos la procesión infantil es posible, escuela de cofrade del futuro, va mi reconocimiento para ellos, que sigan así.

Domingo de Ramos.
“Cuando se acercaban a Jerusalén junto a Betfagé y a Betánia, frente al monte de los olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está en frente de vosotros, y luego que entréis en ellas, hallareis un pollino, desatadlo y traerlo”.
Fue así como comenzó ese domingo, que hoy en el pueblo se despierta jubiloso, con una alegría contagiosa, radiante y nueva. Con una alegría contagioso, radiante y nueva. Con una alegría inaudita porque no solo se rememora la entrada de Jesús de la Bondad en Jerusalén, sino porque entra en nuestra Sierra de yeguas a lomos de un “pollino”, y a poco a poco una algarabía infantil pinta de rojo y blanco, de palma y ramas de olivos, las calles a su paso. Es media tarde y Sierra de Yeguas mira a Dios casi desde el suelo, desde la mirada, desde la altura de los más pequeños, para desde allí, desde ese punto donde todo es ternura, contemplar la expresión serena y sincera de Jesús en su entrada triunfante.
Palmas y olivos, rojos y blancos ¡alegría!
Cuanto daría yo Dios por verte
De nuevo con la mirada de un chiquillo
Entra con el rostro sereno y triunfante
A lomos de un borriquillo
Rojo y blanco. ¡Cuánto daría!

Martes y Miércoles Santo.
Procesionamos una cruz desnuda, Marte lo hacen las mujeres, miércoles los hombres.
Estos días son de pensamientos, donde hacemos el Vía Crucis, o camino de la Cruz, conocido también como “Estación de la Cruz”, que no es nada mas que recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado.

Jueves Santo.
Nuestro Padre Jesús de la Humildad
“Pilatos por no perder
El destino que tenía
Firmo sentencia cruel
Contra el divino Mesías
Lavo sus manos después.
Jesús es llevado ante Poncio Pilatos donde su muer le aconseja. “Mira bien, Poncio, lo que juzga, que es sangre inocente la que vas a derramar”. Pero aquel hombre por no perder el puesto y porque le importaba más el qué dirán firmó.
Con que humildad, que paciencia y en una piedra sentado, un cordero inmaculado hijo de la providencia oye su injusta sentencia. Y el Señor de la Humildad, triste y despreciado, baja su mirada antes aquellos que les aclamaban y que ahora gritan su maldad, pero marchara para ser expuesto otra vez en las calles de nuestro pueblo y demostrarnos que de sus espinas hizo El una corona para la humanidad. Que es posible perdonar a quien te condena, que es posible comprender la frívola debilidad, que es posible salvar la esperanza en las personas, porque Dios quiso hacerse hombre y nacer de una mujer terrenal para que la bondad que nos falta la madre nos la cubra llorando las lágrimas blancas de su piedad.
Santísimo Cristo de la VeraCruz y María Santísima de la Esperanza.
¿Hay esperanza después de la muerte? Cuantas personas nos han presentado sus argumentos, para que, nos son indiferentes, porque cada cual para si tiene su propia teoría, esa que evitamos comentar. Nadie quiere hablar de la muerte, la muerte de verdad, esa que nos hieren, y nos ahoga por dentro cuando nos toca cerca en aquellos que son nuestro. No, no queremos saber nada de ella. Pero la muerte espera, es paciente y es verdad que todas y cada uno tenemos un compromiso formal con ella, una cita que sabemos inevitable y cierta. Y quienes afrontan tal relación sin miedo y de frente, que con palabra de caballero le prometieron que llegaba la hora suprema en la cita estaría presente, porque saben y porque sienten que los lazos de la muerte se quiebran y se desvanecen ante la imagen amorosa de esa estampa vivía y perpetua del Santísimo Cristo de la VeraCruz. Porque el Santísimo Cristo la derroto, porque el amor de cristo sobre el mástil de su cruz venció si, a la muerte y para siempre.
Convirtiéndonos en novios de la vida y soldados de la fraternidad con la esperanza por única bandera. Si hay fe habrá esperanza durante la vida para después de la muerte. Y por eso Señora, Virgen de la Esperanza, en la noche del Jueves Santo este pregonero más serrano se siente, y si por mis errores indigno soldado soy para tu guarnición, déjame al menos que bajo de tu trono dorado me esconda. Que quiero caminar contigo, y quiero de tun mano andar pueblo adentro, diciéndole si a la vida, por duro que sea el destino, porque la vida solo a Dios pertenece. Mirarla bien se llama Esperanza la nuestra, la de todos nosotros porque es serrana, es la más sutil y las más nobles, la más guapa y la más buena, y ha salido a la calle para buscarte a ti y llorar contigo tus penas. Mira que esta Esperanza es la nuestra, es la Esperanza en nuestro trabajo, en nuestro descanso, en nuestra amargura, en nuestra alegría, en el más allá, en el perdón y en la paz, la última e inalcanzable con sus ojos llorosos y sus brazos abiertos.
Esperanza, Esperanza
No llores tú
Que se va a morir de pena
El Cristo de VeraCruz.

Viernes Santo
Hoy es el día más grande por el número de imágenes que Procesionamos. Al alba escuchamos el tradicional Sermón a Jesús, y cuando las puertas del templo se abren, ya está Jesús preparado para salir y de rodilla porque sus penitentes así lo quieren
Serrano, tu que sientes
El dolor de los maderos
Dime si lo sabes
¿Cuánto le pesa la Cruz
Al Jesús el Nazareno?.
Yo intento seguirte, quiero que lo sepas, con mi debilidad de hombre aferrado con desesperación y ansia a tu mensaje, con tus palabras resonando en mis oídos y queriendo mezclarse con Tu sangre, intentándolo cada día, aunque cada día te falle, anhelando aliviarte la carga, ser cirineo de aire, y ayudarte a llevar esa cruz de la que nunca parece poder separarte. Padre mío, Nuestro Padre, aunque te sea tan pesada, no nos desprecies esta cruz, que aunque todavía no seamos capaces de entregarlo todo sin guardarnos nada, se nos está encendiendo más amor para ayudarte.

Viernes de los Dolores.
Mírala es la virgen que más llora, acaba de salir y ya le brillan sus lágrimas en sus mejillas, si está llorando por nosotros y por nuestra causa, y de la corriente de nuestros pesares, a la puerta de su casa, con sus dolores, ha hecho un puente para que huyan los enemigos de nuestra alma. Porque Tú Señora, eres la fuente de nuestra caridad, y si Cristo es la vid de nuestra fe, Tú eres el tallo que más fuerte nos une al tronco.
Porque en cada lágrima tuya, Señora hay un bautizo que nos salva, porque en este tu entrecortado suspiro se quedó temblando nuestra alma, porque tu Señora nos atrae y nos abraza, porque tu eres la estrella que nos guía y el corazón por el que laten nuestras vidas, y porque no hay más verdad que la belleza sin nombre de tu cara dolorida, ni más razón de vivir que la de mirarte cada día.. Y por eso, Señora cuando el Viernes Santo sales a la calle sabemos que no hay consuelo que alivie tu corazón destrozado, ni palio, ni corona, ni tronco ni nada, no existe Señora bálsamo alguno que calme tudolor, ese dolor tuyo ese dolor resignado, esa amargura que te inunda, esa angustia que te ahora, esos puñales que tu corazón traspasa.

Divino Encuentro.
Cuando ya pasado más del vértice del recorrido oficial, solemos ir al lugar de siempre, unos tras otros y cuando Jesús pasa y es vuelto, la congregación es mayor, que parece que le cerramos el paso a la Madre que al vernos a todos allí se pregunta ¿Qué estará pasando? La Virgen Madre Dolorosa se va aproximando, nadie nos dice nada, pero como si alguien en nuestros adentro nos gritaran con voz potente. “Dejad paso a la Madre de Dios”. Nos vamos apartando, y poco a poco, la Virgen llega ante su hijo quedando una frente al otro, el tiempo parece que se detiene, no hay palabras para decir, pero lo podemos observar como un rostro terso, sonrosado y suave a la par que triste, y surcado por unas lágrimas que en su dulce deslizar se convierten en cristalinas perlas, mira con amor y dolor infinito a otro rostro moreno y ensangrentado con la lividez de la muerte en El retratada, y a unos labios rotos, resecos y amoratados que fueron capaces de pedir al padre que nos perdonara porque no sabíamos lo que hacíamos.
El encuentro divino se ha producido y ha finalizado la Virgen seguirá los pasos de su hijo y cada uno ira a ocupar de nuevo el lugar que les corresponde en la Iglesia.

Santísimo Entierro de Cristo.
La luz se apaga, la noche se hace más ennegrecida la muisca comienza a sonar, es la señal, el entierro va a salir. Tus penitentes, Señor, van humilde, e igualados por los hábitos negros callado y humilde al lado del cuerpo yaciente de Cristo, porque el silencio no ofende, y porque nosotros sabemos que suspendido en laserenidad detu descanso, pareces dormido más que muerto, que en la templanza sosegada de tus ojos tenuemente cerrados seduces y nos conviertes con ese tu dulces sueño, sueño de piedad, de ternura, de paz, de amor, de amor de Dios entregado Santísimo Entierro, yo te sigo, en la noche del Viernes Santo vas derramando la gracia de tu perdón, porque tu Señor, llenas las calles de este pueblo nuestro, de acera a acera para arrastrar tras de ti con tu presencia todos los pecados delmundo. Tu cofrades saben, Señor que tú no estás muerto, que solo duermes y que en ese sueño tuyo hay una Resurrección triunfante que nos espera cada día, con tu presencia en el Sagrado con tu cuerpo en el pan y en el vino la sangre de tu costado.

En el ambiente flotan aun las notas de una saeta que al pasado del Sagrado Féretro se han diluido en el sentimiento popular y ha rasgado el velo del aire impregnando de olor a cera e incienso con sus ayes lastimeros y con ese estilo tan peculiar de manifestarse que no es otra cosa que llorar cantando.

Virgen de la Soledad.
Sus ojos no parecen vidriosos y cansados de lágrimas, la Virgen llora, pero se desahoga y se consuela. El llanto rueda mansa y suavemente de las pupilas, sin una contracción facial, es el dolor sereno, templado de la Madre desolada que conoce el misterio de sus penas y se siente corredentora de la raza humana. Pero tus penitentes el Viernes Santo por la noche meciendo suavemente tu paso, contemplando las flores y claveles y sobre todo, con aquella cara… avanza jadeada por la multitud y para su hermosura son los mejores piropos y las más vibrantes saetas.
De la pasión dolorosa
De tu Divino Jesús
Solo te quedan tres cosas
Tu soledad, una Cruz
y una espina sin rosas.
La Soledad de la Virgen a causa del hijo perdido se manifestará por las calles del pueblo, atenuada en parte por el acompañamiento de hombres y mujeres, escuchando el leve chasquido de sus pasos en la inmensidad de la noche en su profundo y negro silencio.

Domingo de Resurrección.
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena, María la madre de Santiago y Salome compraron aromas para embalsamar a Jesús y fueron a ver el sepulcro, pero al llegar la piedra que sellaba la entrada estaba apartada y había un hombre con resplandecientes vestiduras blancas como la nieve, a ella se dirigió y les dijo, “No temáissé que buscáis a Jesús, el crucificado, no está aquí, a resucitado como había dicho, decírselo a los demás e ira delante de vosotros a Galilea, allí le veréis”.
Y poco más podemos decir de la resurrección de cristo, creo que a partir de aquí es cosa de nuestra fe.
Las hermandades están preparadas para pasar este día en convivencia y buena armonía, ya que es un día especial, Cristo ha resucitado.
No podemos olvidar que ante todo, la Semana Santa es una manifestación religiosa, la de un pueblo que año tras año revive el desamparo por la muerte de cristo y la alegría de su Resurrección. Por ello y dado el sentido religioso que a de calarlo todo, deberíamos aprovechar este baño, esta zambullida en la fe grande de este pueblo par deshacer viejas rencillas, viejos malentendidos y poner el año a cero.

Igualmente cabe añadir, muchas otras cosas, podrían contarse…pero para ello el pregón se renueva cada año y una voz distinta presta su pulso a este atril, del que yo ya me separo.
Muchísimas Gracias.


Antes de terminar se realizó la presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa del año 2.008

Para confeccionar un cartel, debe existir un material en el cual buscar, en el que indagar, en el que intentar localizar ese momento íntimo, concreto, representativo que después vamos a exponer ante todo el pueblo. Ese material nos lo aporta el fotógrafo, el pintor, el diseñador, en resumen la persona capaz de general esa imagen que nos puede tocar en lo más íntimo.
Hoy le toca a la Hermandad de Jesús de la Bondad en su Entrada Triunfal en Jerusalén, trabajo en equipo de este cartel oficial de la Semana Santa de Sierra de Yeguas, representativo este año, de esta cofradía y que va a trasmitir la idea de nuestra Semana Grande a paisanos y forasteros.
Vamos a Verlo.





miércoles, 7 de marzo de 2007

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.007


Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.007

Este pregón fue presentado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno por su hermana D. Escolástica Torres Solís, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad, el día 3 de Marzo de 2.007.

Buenas Noches.
Señor Diácono, Autoridades, Hermanos y Hermanas Mayores de las Hermandades, Miembros de las Juntas de Gobierno, cofrades, familia, amigos y amigas, serranos y serranas.
Cuando el Hermano Mayor de mi Cofradía me propuso que realizara el pregón de nuestra Semana Santa, no pude disimular mi sorpresa: me preguntaba porqué me habrían elegido, qué pensarían que pudiera decir sobre nuestra Semana Santa.
Quizás no sea la persona más adecuada para narrar con detalle la memoria y hechos históricos de nuestro pueblo, de nuestra Semana Santa. Ni me distinga por esa vena poética, que como he visto y oído, suelen demostrar algunos pregoneros y pregoneras. Ni tenga el honor de participar de una forma más activa en nuestra Hermandad.
Pero a pesar de todo habían pensado en mí. Y mientras me seguía preguntando el porqué, la idea empezaba a ilusionarme.
Porque, pensándolo bien, si soy mujer de Semana Santa. La “vivo” en todos los sentidos, en todos los ámbitos y en todas sus dimensiones; no obstante he pasado aquí los cuarenta y dos años que ha habido en mi vida. Como suelo comentarles a mis más allegados, no concibo vivir estas fiestas fuera de mi pueblo. Mientras viva quiero estar aquí, asistiendo a nuestros oficios, contemplando nuestras imágenes paseando por las calles, vistiendo esta túnica morada todos los Viernes Santos.
Abro aquí un paréntesis, para recordar aquellos/as paisanos y paisanas que por una u otra circunstancia no la pueden compartir esta festividad físicamente con nosotros, aunque me imagino que su corazón siempre está presente y también en el corazón de esta pregonera que tiene familia fuera. Un recuerdo desde aquí para todos ellos.
Además, como sabéis, vengo de una familia con unas profundas raíces religiosas y cofrades: mi abuelo Juan Solís, mis padres: Antonio y Carmen, mis hermanos y hermana, mis tías y tíos, mis primos y primas… Todas han trabajado de una u otra manera, con mucho ahínco, tesón, cariño, para que nuestro sagrado titular saliera a la calle. Que han vivido y viven esta fiesta con intensidad y me han inculcado este misterio de la Vida, Pasión, Muerte y Gloria, que la Semana Santa viene a recordarnos.
De la historia de nuestra Semana Santa sabré lo mismo que cualquiera de los que estáis aquí, y desde luego, bastante menos que muchos de vosotros y vosotras.
Pero aquí estoy, con toda humildad, intentando contar mi modesta experiencia, mis recuerdos cuando era niña, mis vivencias y, sobre todo, mis sentimientos. Que significan para mi estas fechas y como las vivo.

Agradecimientos.
Quiero agradecer a mi Hermandad Nuestro Padre Jesús Nazareno la confianza depositada en mí para realizar esta honorable tarea, la cual asumo con mucho cariño y que trataré de cumplir de la mejor manera que sé.
Gracias a los mayores que han contribuido y contribuyen a que podamos disfrutar de la popularmente conocida como la Semana Santa Infantil, y a los niños y niñas que en ella participan, esperando que cada día sean más, porque ahí está nuestro futuro.
Muchas gracias a la Banda Corneta y Tambores Virgen de la Peña de Mijas por haberse prestado a realizar este acto con su brillante intervención.
Y gracias sobre todo a vosotros que, unidos por el deseo compartiendo de mantener y engrandecer nuestras tradiciones, nos hemos congregado hoy aquí.
Y ahora, me vais a permitir que os lea una carta que he escrito a una persona a la que le gustaría estar presente en este acto y por la que estoy hoy aquí. Esa persona que me dio la vida, y me enseñó a conocer y a querer a nuestra Semana Santa.

La Carta está fechada en Sierra de Yeguas, al día de hoy. Dice así:

Querida mamá:
Después de tanto tiempo hoy me pongo a escribirte por un motivo muy especial, del cual te sentirías muy orgullosa, soy pregonera de nuestra Semana Santa.
Pregonar la Semana Santa siempre es un honor y un halago que muy pocos tienen el placer de realizarlo y quiero que seas tú la primera que sepas lo que voy a decir.
Tal vez te pregunte qué es esto, en qué consiste, yo también lo hice cuando me lo propusieron, aunque tenía idea de lo que trataba, pues he tenido el honor de ver y escuchar a mis anteriores pregoneros y pregonera, siempre te surge la duda: qué es en realidad un pregón, qué entendemos por pregonar. Busqué en el diccionario estas palabras y entre los distintos significados que posee me quedo con estos:
“Pregón: discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le invita a participar en ella”
“Pregonar: alabar en público los hechos, virtudes o cualidades de una persona”
¡Qué maravilla, voy a tener el placer de contar al público todos los hechos, virtudes o cualidades…., de Nuestro señor Jesucristo!
¡Qué definiciones más acertadas! Espero y deseo desde lo más profundo de mi corazón, que cuando lo finalice haya conseguido acercarme a ellas.
Siempre me he preguntado porqué esta festividad me une tanto a ti, ya que es una de las que menos recuerdos guardo, o por lo menos eso creo, y la que más sentimientos me embarga.
Sé porque te recuerdo tanto en estas fechas. Vivimos nuestra última feria, acompañando a nuestro Patrón San Bartolomé; hicimos nuestra procesión de la Fuensanta; ¡Qué calor pasamos aquel 8 de Septiembre por la mañana! Celebramos nuestra última Navidad todos juntos en familia. Sin embargo no llegamos hacer nuestro último recorrido de Semana Santa, aquel año en el que íbamos a pedirle a Nuestro Jesús que te curara. No lo conseguimos, un mes antes te quiso llevar junto a Él.
Desde aquel momento pase de vivir una Semana Santa de niña, en la que mis vivencias y recuerdos están como imágenes sueltas y confusas entre realidades y sueños:
Una niña que comenzaba a vivirla en la misma del Miércoles de Ceniza. Que el Viernes de Dolores iba a la iglesia para felicitar a la Virgen y besarle la mano.
Qué estrenaba un vestido todos los Domingos Ramos para ir a la celebración de la eucaristía en la que contaba el coro.
Que iba a los quinarios de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
También recuerdo que asistía a los oficios del Jueves Santo, misa que siempre me ha impresionado y me ha gustado.
Pero a todo ello iba y lo hacía, porque tú me lo pedias.
Desde Pequeña esperaba ansiosa la mañana de Jesús para vestirme de esta Nuestra Hermandad. Recuerdo que esa noche del Jueves Santo siempre me era muy difícil conciliar el sueño, y una vez te acompañé a velar al señor, cosa que tú hacías todos los años; te pregunté porqué estaban allí todas aquellas mujeres esa noche en la Iglesia, y me contestasteis: para acompañar a Jesús que lo habían hecho preso y no debía quedarse sólo.
En la procesión, con mi Hermandad, iba como todas las niñas de mi edad, con el capirote quitado la mayor parte del tiempo, porque hacia mucho calor en la fila, y estaba deseando pasar por el quiosco para comprarme mi primer helado de la primavera. Recuerdo cómo aquellos ojos de niña, se quedaban perplejos al ver y oír los desfiles y bandas de música; cómo, sin saber porqué, me estremecía al escuchar a mis mayores cantar esas saetas en las que iban tantos sentimientos.
Recuerdo también como, en estas fechas, preparabas la casa, la ropa, las túnicas, recuerdo el exquisito olor de tus magdalenas, ….las riquísimas tortillas de bacalao… Las vigilias, esos Viernes de Cuaresma, que bajo ningún motivo se podía comer carne.

Todo cambió.

Pero me dejaste muchas enseñanzas, la base y el cimiento de la fe con la que vivo hoy, que es fruto del todo lo que compartí contigo.
Desde aquel momento pase de vivir la Semana Santa  cómo niña a vivirla como mujer y comenzar a entender lo que es llevar la cruz.
Una cruz no es agradable; nadie la busca. Pero una cruz es lo que llevamos todos; cada uno la suya; hecha a medida aunque, a veces, nos parece exagerada, tanto que decimos: ¡Ya está bien!¡Es insoportable!
La cruz llega cuando menos lo pensamos, cuando menos lo esperamos. La Cruz llega.
Por eso hoy os pido que nos situemos con vuestra cruz ante Él, que nos ha dado ejemplo de cómo llevarla en nuestro caminar.

Pasión, Muerte y Resurrección.
El pueblo serrano se prepara en estas fechas para conmemorar el acontecimiento más grande que haya dado y pueda dar la historia: La Pasión, Muerte y Resurrección de JESÚS.
Después de 2.000 años, Sierra de Yeguas recuerda esos hechos:

Domingo de Ramos.
Hermoso nombre para un acontecimiento no menos hermoso: La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén a lomos de un borrico. Para la ocasión ponemos el mejor adorno que tenemos a mano: ramos de olivo de nuestros campos, todo un símbolo de bienes y riquezas para agasajar con alegría al creador de todas las cosas.
La lectura de las palmas anticipa en este domingo, llamado Pascua florido, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión Gloriosa y Amorosa de Cristo el Señor.
Sobre las seis de la tarde, para revivir este acontecimiento, sale de nuestro templo NUESTRO PADRE JESUS DE LA BONDAD. “El que viene en nombre del Señor” va a recorrer nuestras calles a lomos de un borrico derramando alegría y haciendo las delicias de todos los serranos grandes y de una forma muy especial, de los pequeños y pequeñas, que lo acompañan con sus palmas. Lectura de esta imagen:
Jesucristo que es Dios se contenta con un borrico por trono. Nosotros que no somos nada, nos mostramos a menudo vanidosos y soberbios.
El entusiasmo de las gentes, no suele ser duradero. Pocos días después, los que lo habían acogido con vivas, pedirán a gritos su muerte. Y nosotros ¿no dejaremos llevar por ese entusiasmo pasajero?

Martes y Miércoles Santo.
Sobre las once de la noche recorre nuestras calles, lo que popularmente conocemos por la procesión de las mujeres y de los hombres respectivamente; las noches del silencio, del silencio que grita a oscuras, portando la cruz, el vía crucis de los días santos.

Jueves Santo.
¿Cómo celebramos este día?
Siguiendo la petición de Jesús:”haced esto en memoria mía”, se renueva la Cena del Señor. Esta Misa, que es algo especial, contiene “El lavado de los pies” a miembros de la comunidad, gesto de humildad, que realizo Jesús.
Él mostró su amor a Dios Padre, amándonos a nosotros, compartiendo todo, hasta su persona. Dijo:
“Nadie ama tanto como el que da la vida por aquellos que ama”. Y esto lo selló con su muerte en la Cruz.

Como memoria de estos hechos esa tarde del Jueves Santo salen en procesión por nuestro pueblo:
NUESTRO PADRE JESÚS DE LA HUMILDAD
Nuestro Jesús se presenta como un hombre entregado a la realización de la obra del Padre: salvar al hombre. Porque han sido nuestro pecados la causa del inmenso dolor que abate sobre su alma y su cuerpo. Mostrando sus limitaciones y debilidades, obró de acuerdo con ellas y siguió con la misión que había venido a cumplir.
¡Qué olvidada tenemos esta virtud cristiana!, tan mal conocida, tan ignorada y tan deformada, como es la Humildad.
Jesús es un símbolo de ello, y nosotros nos sentimos orgullosos que recorra las calles de nuestro pueblo, para recordarnos esta virtud y valoremos profundamente su importancia, que luchemos por conquistarla y por vivirla rectamente. Solamente Jesucristo puede enseñarnos a ser humildes.
Humildes de corazón nos quiere el Señor, con aquella Humildad que nace del él y da fruto en las obras.

Seguidamente salen Nuestro titulares
SANTISIMO CRISTO DE LA VERACRUZ Y MARIA SANTISIMA DE LA ESPERANZA
María por ser madre del Redentor y por voluntad del Padre, se convierte en fuente de esperanza para nosotros; así lo proclamamos cuando recitamos la Salve; vida, dulzura y ESPERANZA NUESTRA. En ella depositamos nuestra Esperanza de Salvación en medio de las dificultades de la vida.
Cuantas veces, Virgen de la Esperanza, pensarías que la profecía del Calvario sólo era un sueño que no llegaría nunca. ¡Tú que como todas las madres,, te pasaste tu vida cuidándolo con toda tu alma, ahora tenías que verlo en la Cruz sin poder hacer absolutamente nada!

Viernes Santo.
Asistimos a los últimos momentos de un condenado a muerte: El  Hijo de Dios. El suplicio: una Cruz. ¿Qué delito se le achaca? Los delitos de todos los hombres juntos. Va a la muerte en nuestro lugar.
Vienes Santo por la mañana, realizan el recorrido procesional.
NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.
Al despuntar el amanecer, con los primeros sones, casi coincidiendo con la hora en que Jesús fue condenado a muerte, las dos hermandades se encaminan a escuchar el sermón de Jesús en el que rememoramos los últimos momentos de su pasión.
Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen entrañable y absolutamente significativa de todas las Semanas Santas de la tierra. Nuestro “Señor con la cruz a cuesta”. Acompañándolo va su madre, la Virgen de los Dolores, fiel, solemne y majestuosa como una madre, la madre de todos, la madre de los hijos dispersos que ella reúne junto a la Cruz de su Hijo. Pidámosle en este día, que nos preste su amor y su fortaleza, para que también nosotros sepamos acompañar a Jesús.
Madre mía que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Señor.
Durante este recorrido, nuestro pueblo tiene una manera muy especial de evocar la cuarta estación del  vía crucis, donde coinciden frente a frente, en la calle la Cruz, Jesús con su Madre.
¿Qué pensarían en aquel momento la Madre y el Hijo? ¿Qué se dirían?
Todo, menos volverse atrás de la misión confiada por el Padre, que Cristo había venido a cumplir, y de la misión corredentora de María que ya había aceptado desde el momento de la Encarnación.
Seguro que se animaron mutuamente a seguir sufriendo para salvarnos.

El Viernes Santo no hay celebración eucarística, pero después del acto litúrgico que celebramos por la tarde, en el que conmemoramos la pasión y la muerte de Cristo. Sacamos en procesión:
EL SANTO ENTIERRO DE CRISTO Y MARIA SANTISIMA DE LA SOLEDAD.
Salen de nuestro Templo en la oscuridad y el silencio de la noche, acompañados por damas de riguroso luto, como iría la Virgen después de la muerte de su Hijo Divino.
La solemnidad de este cortejo, siempre estremece a quienes lo contemplamos esa noche, haciendo que la pena agarrote el corazón de todos los que les llevamos dentro.
La Virgen de la Soledad va detrás de su Hijo muerto, Con su Cruz desnuda, cubierta por un sudario blanco ondeando al viento como paloma que vuela al cielo; sus manos abiertas pide una explicación pero nadie puede consolarla, nadie, en esos momentos.

Sábado Santo.
Es un día de luto inmenso, de silencio y de espera vigilante de la Resurrección. La Iglesia en particular recuerda el dolor, la soledad y la Esperanza de la Virgen María. Lo que los discípulos habían olvidado, María lo conservaba en el corazón: La profecía de la Resurrección al tercer día. Y María esperó.
Al tercer día resucitó. Esta es la piedra angular, base de nuestra fe cristiana. El Señor de la vida había muerto, pero ahora vive y triunfa.

Domingo de Resurrección.
El broche de oro.
Hacemos la procesión del Resucitado, culminación triunfal de nuestra Historia y de todos los pregones del mundo.
En la Misa Pascual del Domingo resurrección los serranos y serranas celebramos que el hombre jamás puede perder la esperanza en la victoria del bien sobre el mal.
Y para ello salimos todos juntos a celebrarlo con nuestras hermandades.
En nuestro pueblo hay una actividad frenética, de júbilo, como se merece este acontecimiento. Las calles son un hervidero de gente que va y viene, pera de una emoción incontenible.

La Semana Santa en la Calle.
Las procesiones deben de ser, para quienes formamos parte de ellas, manifestaciones de fe y acto penitencial y, para todos, una invitación a la oración.
Contemplar las procesiones por nuestras calles nos ayuda a comprender los límites entre lo laico y lo religioso con más seriedad, y a conocer las profundas raíces de nuestra cultura.

Falta unos días para que volvamos a vivir esos momentos con los que sueña todo el año un serrano y una serrana, esas situaciones que queremos ver repetidas cada año, esos momentos que calificamos de irrepetibles pero que, en la más bonita de las incongruencias, se vuelven a dar al año siguiente.
Yo poseo en mi memoria muchos de esos momentos, pero quiero compartir con vosotros uno de ellos:

La Salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Como se suele decir, es casi imposible describir con palabras lo que una siente; la tristeza y alegría me ahoga, cuando sin poder quitar mi mirada de su rostro lo veo solo a Él acercándose a mí y, de fondo, un cielo azul que en aquella mañana, me parece más azul y más bello que nunca, y en su rostro contemplo como nos da las GRACIAS a todos los que allí nos encontramos por ayudarle a llevar su Cruz, precisamente a Él, y, muy ceca, escucho:
Miralo ya va saliendo
El mejor de los “nacios”
Una calle en Sierra de Yeguas.
Entre rezos y suspiros
largas trompetas de plata.
Túnica de seda,
cirios en hormigueos de estrellas,
festonean el camino
el azahar y el incienso
embriaga los sentidos
ventana que da a la noche,
se ilumina de improviso,
y en ella un voz, saeta,
canta o llora que
es lo mismo.
Míralo, ya va
Saliendo el mejor
De los “nacios”
canto llano
Sentimiento que sin guitarra
se canta.
Maravilla que por acompañamiento
tiene la Semana Santa en
Sierra de Yeguas.
Cantar de nuestro cantares
Llantos de oración y
Cantar salmo y trigo
Entre efluvios de azahares
Tan divinos, y a la
Par tan humanos.
Canción del pueblo serrano,
De cómo las golondrinas
Le quitaban las espinas,
Al Jesús de los serranos.
(Antonio Torres Ramos)

Sin olvidarnos nunca que la Semana Santa es, en primer lugar, una manifestación religiosa en la cual celebramos, ante los ojos de nuestra FE, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios. Y por ello os invito a que participéis en los oficios litúrgicos.

Como cofrade, participo y comparto la actuación de las Hermandades, los desfiles procesionales, los pasos de Nuestro Titulares rodeadas de luces y flores, porque no sólo son manifestación pública de sentimientos religiosos, sino por el valor que tienen esas miradas de niños y niñas cuando los ven; esa oración que salen de los labios de los ancianos, esa explosión de arte, de fervor, de belleza, de amor, ese pellizco en nuestras gargantas y esas lágrimas que brotan de nuestros ojos cuando Nuestras Sagradas Imágenes asoman a la Puerta de nuestro templo.

En definitiva estamos con Él, con Cristo, quien entregó su vida por intentar nuestra salvación, quien simple y llanamente, lo dio todo por nosotros. Si  Dios quiere que sus hijos lo adoren, y nosotros lo hacemos, qué ha de importar la forma. Y quién si no guió la propia mano de quienes esculpieron nuestras venerables figuras que son adoradas no solo en nuestra iglesia sino, también, cuando pasan por nuestras calles.

En este pueblo mío ahí mucho Arte. Arte a la hora de vestir las imágenes, a la hora de colocarlas en los pasos, de decorarlos con velas y flores. Arte a la hora de sacarlos, de llevarlos, de mecerlos. Arte a la hora de perfumarlos, de mimarlos, de tocarles una marcha, y sobre todo, como no, Arte a la hora de rezarle cantando, una saeta.

SAETA DE ANTONIO SOLIS
Por esa expresión tan serena
Nazareno te pusieron,
Eres mi vida y mi luz,
Por eso te rezo cantando,
Pare mío de Jesús.

Así pues, Señor, Yo creo en la fe del cofrade, en la fe de todos y cada uno de los hermanos y hermanas que formamos nuestras hermandades: la de la Pollinica, la de la Humildad, del Cristo, la de Jesús Nazareno, de las Dolores, la del Santo Entierro; creo en la fe del saetero, en la fe del músico, en la fe de este pueblo de Sierra de yeguas que se echa a la calle para demostrar que estamos contigo, aunque al otro día, sin saber porqué, te volvamos a crucificar, que creemos en Ti y en tu Divina Gracia.
Estos días queremos ser todos un poco mejores y reconocemos nuestros pecados y queremos que nos perdones y nos veas como lo que realmente somos, tus hijos e hijas con nuestro defectos y virtudes, porque sabemos, que os guías y no apoyas aunque no lo reconozcamos, pasemos a tu lado y no te veamos, porque vamos demasiado deprisa y pensemos en todo, menos en Ti.

Semana Santa en la Iglesia,  Semana Santa en la calle, Semana Santa en el interior de cada uno de nosotros, tres dimensiones paralelas e inseparables del buen cofrade serrano.

Bueno mamá va siendo hora de despedirse, debo ir acabando pues no quiero abusar de la paciencia y la exquisita atención de todos/as aquellos/as que me están escuchando.

Gracias a papá y a ti por haberme educado en esta fe cristiana y enseñarme a vivir nuestras tradiciones. Espero y deseo, que con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, mi marido y yo sepamos igualmente transmitírsela a nuestras hijas.
Siempre seguiremos haciendo nuestro recorrido juntas.

Termino, pues, aquí el pregón oficial de Semana Santa, Y como canta nuestro párroco los domingos para despedirnos: la misa no termina aquí en la Iglesia ahora la empezamos a vivir….

Os quiero decir lo mismo: ahora empezamos a vivir el verdadero pregón: el pregón de la calle, el pregón que damos con nuestra asistencia a los cultos, con la presencia en las procesiones, con el trabajo en las Hermandades. El pregón que da nuestro pueblo, acercándose cada vez más a Jesús y a María.

Ese es y, debe ser, nuestro verdadero Pregón.
Así sea.
Muchas gracias.

Presentación del Cartel
A continuación vamos a realizar la presentación del Cartel de la Semana Santa del 2.007. Con él, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno os invita:
A vivir nuestra Semana Santa:
Con alegría e ilusión
Con Bondad,
Con Humildad
Con Esperanza
Con Dolor,
Con Soledad,
Y como buen cristiano y cofrade, con mucha FE.