viernes, 20 de marzo de 2009

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.009



Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.009

Este pregón fue presentado por la Hermandad del Santísimo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad, por su hermana Dña. Puri Segovia Almohalla, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad.

Buenas noches a todos.
Si me lo permiten, me gustaría agradecer la presentación tan magistral y de la que no me siento de ninguna forma merecedora, que acaba de mostramos, un cofrade de a pie y por supuesto de corazón, con el que he tenido la suerte de compartir andanzas teatrales.
¡Gracias Juan Enrique!


Me entregas un testigo importante. Para mí, este acto ha sido un verdadero reto, pues mi reconocimiento y admiración quedan vigentes con cada pregón que he presenciado.

Cada año la persona que ocupa en el día de hoy este lugar consigue casi sin iniciar su intervención, que afloren mis emociones, y que sienta sus vivencias como parte de las mías.

Espero amigo Juan Enrique, y amigos todos que nuestros sagrados titulares me ayuden, me inspiren y me alienten para que mi pregón sea de la aprobación de todos los aquí presentes, sea lo que Dios quiera.

Señor Párroco, autoridades, hermanos mayores, cofrades de nuestras hermandades, querida familia amigos y amigas: resulta tan grato, estar aquí, tan reconfortante, que no puedo comenzar mi pregón sin agradecer, con mayúsculas, a mi Hermandad el regalo más grande que me podían hacer. Ser el hilo conductor y humilde anunciadora de lo que pronto nos va a acontecer: NUESTRA SEMANA SANTA


He pensado muchas veces, sobre qué basaría yo, un mensaje tan especial, qué me gustaría transmitiros.

Aún más, cuando mis anteriores pregoneros y pregoneras han dejado una gran huella en mí, cada uno de ellos con sus encantos, experiencias, y grandes dotes comunicativas, nos hicieron llegar la noticia de que Sierra de Yeguas, vuelve de nuevo a tornarse cofrade, y apasionadamente fervorosa.

Después de mucho meditar, decidí que como fiel seguidora de nuestras tradiciones en Semana Santa,  como parte de la junta de gobierno de mi hermandad, me gustaría contaros a través de algunas experiencias personales, mi trayectoria cofrade y compartir con muchos de los que hoy estáis aquí, la emocionante aventura, y el orgullo de ver crecer día a día,  una hermandad y enriquecerse espiritualmente hablando.


Y aquí comienza mi historia….


Mis padres como todos o casi todos, sabéis, no son de aquí, su Semana Santa quedó entre bellos recuerdos y dos encantadores pueblos que los vieron crecer: Villanueva del Trabuco y Archidona, pero pronto quedaron maravillados por las tradiciones de esta bonita villa y como no, de su Semana Mayor.

Ellos se sentían hermanos del Señor de la Humildad de Archidona, cofrades y ciegos enamorados de todo lo que a procesiones se refiere. Mi padre formaba parte de una banda de música en Archidona afición que heredamos pues nos encanta oír cualquier toque de corneta y tambores incluso mi hermano perteneció a la banda de músicos que se formó en el pueblo. Según recuerda mi madre, y antes de conocerla, estudió cinco años en el seminario de Málaga. Ellos, tanto uno como otro, siempre nos han iniciado y educado en el sentir cristiano. Una frase significativa en ellos es:
“El Santísimo es lo primero, al entrar en la Iglesia, sin El no hay sentido, ni amanecer ni anochecer”

Y abro aquí un paréntesis para reconocer y agradecer la labor realizada con el cariño que a él, mi padre, le ha caracterizado, como ayudante, en nuestra parroquia.

Tu aportación, saber estar, humildad y experiencia quedarán plasmadas siempre en este sagrado lugar, y no lo digo como hija, hablo por mucha gente que me lo han hecho saber. Gracias por todo a los dos, gracias por enseñarme a ser mejor cristiana y más cofrade. Gracias mamá y papá.


Retomando el recuerdo de mis vivencias me cuenta mi madre que recién llegada al pueblo, se quedó encerrada junto a otra mujer en la iglesia que hoy nos acoge, me contó que durante esos momentos y observando con admiración nuestras imágenes se detuvo ante nuestro padre Jesús de la Humildad, y ese fue el comienzo de una relación de admiración que sigue viva hasta hoy y se extiende a todos mis hermanos.

Nací, en Sierra de Yeguas y crecí sin identificarme por hermandad alguna, mis padres esperaron a que me decidiese, y un año  al acabar la Semana Santa, le dije a mi madre.  -Quiero ser de la mamá que va solita el viernes por la noche-.

Recuerdo que mi Virgen y mi Cristo iban, y hablo en pasado, no solos, pero con mucha menos gente que ahora. Tuvieron su etapa de procesionar sobre ruedas y tuve el honor de presenciar el avance de sus tronos incorporándoles varales. Y convencida estoy ahora, de que ya no irás más sola, madre mía.

Así fui creciendo, no hubo más que pensar, desde aquel momento, sigo prendada de sus encantos, respondiendo a mis porqués con solo mirarla a los ojos y haciendo lo que buenamente puedo, cosa que nunca, nunca me parece suficiente.

Y es que cuando te interesas la primeara vez por una hermandad, nunca te imaginas que tu involucración vaya a ser plena, pides túnica y bandera pues mi sueño no era otro que bajar la calle con mi capa blanca al viento y la ilusión colgada del brazo.

Pasan los años, todo cambia, tu tiempo libre en vísperas y aún más en Semana Santa se acorta, todo, es más intenso, porque hay que ultimar detalles, como el reparto de túnicas, ¡que bella labor!. En mi casa están las de mis hermanos, en su armario, esperan expectantes, en la sombra, en un rincón con ese peculiar olor aromas de naftalina, nuevamente lavandas y secadas al sol.

Cuando ves el revuelo de las túnicas de tu hermandad, la de los veteranos y las nuevas por estrenar, quedas fascinada, pues aun siendo todas de un mismo color, el negro va demostrando, en su deterioro el paso del tiempo imparable, solo semejante con el honor de un galón. Y este color se apaga con la vida de nuestros antepasados por que así debe ser, señales del paso de nuestros mayores, senda experta que tenemos el deber de mantener.

Todos los colores en nuestras hermandades nos simbolizan bellos trazos de pasión. Color negro de silencio, negro también de dolor. Luz y pureza del blanco sufrimiento del morado y verde esperanzador.

Todo tiene su misterio, siempre es lo mismo que el año anterior, pero la ilusión, se estrena y se renueva en cada ocasión.

Como en el arreglo de tronos, tú quieres ayudar y aprendes, porque te enseñan. Aprendes que si quieres puedes, si no hay tiempo se inventa y la recompensa viene impregnada de un olor especial.

El día que se adornan los tronos y se abren las puertas de la iglesia mí me invade una sensación de labor bien hecha. Parece mentira…. Tras el trajín en apariencia desordenado de flores, escaleras, y gente de aquí para allá, la iglesia amanece invadida de una perfecta armonía. Huele a nardos, alelí, rosa y clavel.

Momentos previos a la salida procesional, el aroma floral se mezcla con el incienso cofrade y la cera recién prendida, preludio de lo que se acerca, ya no hay vuelta atrás llegó la tan esperada salida.

Calle Oliva, ilusión de ver a los hermanos enterristas puntuales en su cita, momentos inolvidables previos al pasacalle. Ese cafelito en casa de Dolores, mi madre, tradición que ella impuso, generosa como siempre, su casa se llena de hermanos y es que ella, así lo quiere.

-         Que todo os salga bien – nos dice – y que vengáis el año que viene.-

Mi atuendo de mantilla me espera, aunque haya amenaza de lluvia, yo me visto confiada, no hay duda que valga, sí que salimos, me repito, así será.

Y si no hay procesión, si el tiempo nos lo impidiera, no hay problema, el año que viene saldrá. Porque más allá de la procesión, de su lucimiento por la calles. Existe un trabajo, en equipo, un trabajo que para los ojos de la mayoría es invisible. Un cúmulo a lo largo del año, de horas robadas a los amigos  y a la familia. Acto incomprensible a veces para los que están más cerca de nosotros.

Formar parte de una hermandad, para mí, antes era requerir de tu tiempo casi al cien por cien. Digo casi y no al completo, por que como humanos que somos, a veces, flaqueamos, cuando ellos sólo nos necesitan en momentos puntuales de nuestras vidas.

Un año en previos preparativos y días antes de Semana Santa me disponía a limpiar las tulipas que adornan el torno de la Virgen.

Predispuesta a mi labor, pero con prisas, eran muchas las cosas que tenía que hacer, el tiempo volaba y yo quería acabar,  llegué a mi casa y mi madre me decía otro año más, trae las tulipas aquí que te ayudo, fui rápido a abrir la puerta de la casa hermandad y no pude, la llave se negaba, a abrir la puerta, bajé a la iglesia a escape y una compañera que vestía la Virgen, me dio un juego de llaves yo quise decirle lo que ella me corroboró también, nuestra falta de tiempo y el cansancio que a veces te puede.. Pero coincidimos en algo positivo, si estamos aquí, si nuestra hermandad nos llama y podemos, es sinónimo de privilegio. Subí de nuevo más animada, la puerta abrió a la primera, encontré  las tulipas al momento y empecé a desenvolverlas con la esperanza de que no tuvieran mucha cera. Cual sería mi sorpresa al ver que una a una estaban intactas, una limpia, otra y otra, alguna con cera casi inexistente, me quedé paralizada,  mire la imagen de mis titulares en un cuadro que parecían decirme, tranquila, no te alarmes, el año pasado no ardieron las velas….. No hubo procesión, la lluvia lo impidió.

Aprendí la lección que dos buenos profesores, me dieron:

Una hermandad es más que cuatro ratos a contra reloj, es, SI, estar agobiada a veces, pero por que quieras, porque siempre hay ayuda, solo tienes que estar no casi, al cien por cien en disposición y compañerismo.

Hay un hecho en Sierra de Yeguas que llega más allá de lo anecdótico, un acto que brota de forma natural, la procesión infantil, pero quisiera que reflexionásemos sobre este gesto, pues para lo bueno y para lo malo, nosotros los aquí presentes somos motivación y ejemplo para esos futuros cofrades.

Y ahora quisiera transportaros a esos días que a se acercan, a través de mis sentidos y es que cada salida es  peculiar con sólo oírla, cada marcha procesional, cada indicación del capataz, pertenece sin duda a una imagen en particular. Eso mismo puede sentir alguien que no esté presente a través de un teléfono, y decir ese es mi señor o mi Virgen, o si vas debajo del trono por promesa, esas son las sensaciones que te quedan,  y por supuesto si alguien no está entre nosotros, desde el cielo tiene palco de honor, porque estoy segura que todas estas emociones con nuestros sentidos íntegros, se lo hacemos llegar con la fuerza del corazón.


Todo comienza con un gesto.


Cuando se levanta el trono de la pollinica, ya es Semana Santa.

La palmera del decorado empieza a moverse, y allá va Jesús rodeado de niños, entrando en Jerusalén, alegre y confiado, entre improvisados hebreros, y padres que organizan el recorrido con la mejor voluntad, es la procesión donde unos van cubriendo el rostro y otros muestran su sonrisa bajo la luz del sol. Es la procesión de los niños, pero también la de los mayores que queremos ser niños por encima de todo, nuestro torno de Jesús de la bondad discurre tan radiante que no podemos creer que después venga lo que tiene que venir. Es la escenografía de la gloria del domingo de palma, que se tornará dramática en la pasión muerte y bendita resurrección de nuestro Salvador Jesucristo.

Ya está aquí el Domingo de Ramos.
Parece que fue ayer ¡Quién lo diría!
Ya volvemos a oír su dulce melodía,
Nuestro Jesús de la Bondad
sale del Templo, ¡menuda algarabía!
Entraste triunfal a Jerusalén
a lomos de un pollino ¿Recuerdas aquél día?
Tú eras consciente de que, traición,
látigo y muerte acecharían.
Dejaste que la multitud te alentara.
Con tu presencia calmada,
inspirabas en los niños fé, amor, sabiduría.
Bendícenos con tu mano,
no nos prives nunca de tu compañía.
Falta muy poco, ya noto su cercanía,
ya está aquí el Domingo de Ramos.
¡Dios mío! Quien lo diría…


Procesión del Martes Santo. Son ya las 11 de la noche y en mi casa hermandad la asamblea general se prolonga, son muchos temas a tratar: sorteo de mangas, talla de hermanos y aunque directamente no me atañe, siempre hay algo que aportar para que todo salga bien. Al terminar la reunión intento asistir a la procesión de las mujeres, esfuerzo algunas veces vano porque el pueblo queda a oscuras. Si ya se ha acabado sólo quiero saber si iban muchas mujeres, si han cantado saetas…

Se repite la procesión el miércoles santo a la misma hora, pero son los hombre los partícipes, mi labor ya pasa a estar en la iglesia, junto a los tronos y cuando la procesión se recoge, todos los que allí estamos, ayudamos en silencio, y con las luces del nicho apagadas en señal de respeto.


Y sin darnos cuenta llega el Jueves Santo, día emblemático para mí. Mis padres  hermanos acompañan a Jesús de la Humildad y mi hijo al Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de la Esperanza, de alguna forma mi corazón cofrade se parte en los trozos que haga falta, me emociono especialmente y me dejo llevar por un cúmulo muy grande de sentimientos.
Murmullo de gentes, primeros toques de campana y por fin asoman los varales.

Humildad
Por ser humilde, ¿Te coronan de espinas?
Por predicar con la verdad ¿Se mofan de tí?
¿Por atraer a las masas con inmenso amor
Entre risas y burlas….
te nombran rey de los judíos?
Por ser tan grande, Padre mío,
perdonas y soportas las críticas injustificadas
con la elegancia de un rey,
y la sencillez de un mendigo.
Por ser hijo obediente
y obligado salvador del mundo,
aceptas el cáliz amargo que tu Padre te ofrece,
soportas golpes, insultos
y en el culmen ya insoportable,
soportas tu injusto juicio
y para continuar con tu suplicio,
la muerte te espera, ¿Puede haber más martirio?
No hay más, no sufras más.
Y en ese cómico nombramiento que te hicieron,
sí Padre, cuando te recompensaron
con tu corona y tu cetro,
en ese momento desgarrador de tu cuenta atrás,
estabas sólo, sólo sin remedio.
Pero desde hace mucho tiempo
por las calles de mi pueblo,
mi Humildad no va solo,
que lo sigue el pueblo entero,
y nosotros que lo veamos, alabemos y arropemos,
que ya no sufre nuestro padre,
que ya se alegra de vernos,
por que en el Jueves Santo señores
no se puede ser más bueno
y procesionar por las calles de mi pueblo,
la alegría de ser con mayúsculas:
¡Rey de serranos y forasteros!

Llego el momento, y en la noche inerte
muestras tu cabeza adormecida
en el sueño sin sueño de la muerte.
A calvario suena tu nombre,
Cristo de la Vera Cruz,
los faroles en tu trono son tu norte y tu guía,
y para nosotros padres
razón de ser en nuestras vidas.
Maldita mano asesina que tu muerte sentenció,
maldita hora, maldita lanza que te atravesó,
No querías más testigos,
¿Sentirse observado? No.
Padre Santo, agonizaste,
sólo tu madre te consoló.
Y es que la llevas al lado,
hasta el aire huele a dolor,
¡qué pena! Que a mi Esperanza
se le rompe el corazón,
amargo fin para un hijo, acabar crucificado
como si fuera un ladrón.
¡Ay! Cristo de la Vera Cruz,
no padezcas, no sufras más tú,
si al final es tu Esperanza,
¿puede haber mayor virtud?
La que te mima y consuela
y en la noche del Jueves Santo,
por Sierra de Yeguas pasea
la esperanza en su regazo
y en la resurrección una luz.


Amanece el Viernes Santo y con él los sones de las cornetas y tambores, a todos nos invade el sueño, son muy pocos días de pasión y queremos saborear cada instante. Por supuesto nazarenos y dolorosos vestidos con su túnica ya están dispuestos para realizar su itinerario. Nos mueve el mismo resorte y nos levantamos predispuestos, no hay cansancio que valga, cornetas tambores, sonidos de ruiseñores, y en la puerta del templo, se repiten los tan esperados golpes.

Bien temprano llaman a tu casa
para sacarte en procesión,
de padres a hijos de hijos a nietos,
lo tuyo es pura tradición.
La luz que el sol nos regala el Viernes Santo
es distinta a todos los viernes del año,
no puede ser de otraforma,
es Nuestro Padre Jesús, el de los serranos,
la plaza es todo un clamor,
al sacarte tus hermanos de rodillas,
con devoción.
Para ellos, es un honor, un verdadero halago,
si El por nosotros pudo con todo
por mi Jesús, ¡lo que sea hago!
Pesada cruz la tuya, fatídica carga,
para el que vino a liberarnos,
y para acabar con esta sin razón
elevas tu rostro al cielo suplicando
una respuesta a tanta desolación.
Al alma me llega, tu paso sereno,
tu presencia de aparente calma.
Bien temprano llaman…
a la casad e nuestro padre Jesús Nazareno.

Y detrás de los sufridos pasos de su hijo viene Ella, nuestra señora de los Dolores. Ya lo dice su nombre, es dolor toda su persona, su ser entero, su rostro de pena lleno. Es inconfundible su majestuosa salida, difícil maniobra, mientras los hermanos guardan silencio, el capataz llena con su voz la salida del templo.

Con cuidado capataz,
llevarla con mucho tiento,
que tenéis en vuestros hombros,
a la reina de los cielos.
En su triste caminar ella busca con desvelo,
una mano que le ayude,
a soportar tanta desgracia,
pide a voces un consuelo.
Y una centena de hombres
responden a ese llamamiento
y la mecen tan despacio
que las bambalinas del palio
parecen quitarle la pena,
bailando al compás sereno.
Con cuidado capataz
subirla hasta el mismo cielo,
con cuidado capataz
llevarla con mucho esmero.

Llegó la muerte.
Las calles se llenan de recogimiento y sobriedad, momento amargo y en la oscuridad, se abre paso Jesús yacente y detrás su madre en soledad.

La noche cae cubierta de negro velo,
estrellas y lunas juntas, vestidas están de duelo,
toque de difunto,
para el que de vida entregada estaba lleno.
Silencio en la plaza, en nuestras almas silencio,
por que podemos hablar en distintas lenguas
pero todos hablamos el mismo silencio.
Ya no hay vuelta atrás, todo está consumando,
y en esa espiral de dolor, María sigue a su lado,
incondicional como siempre, soledad en su
cuerpo, en su trono soberano,
soledad desesperación,
pañuelo de lágrimas en sus manos.
Y ahora ¿qué? Madre dime
¿Con qué te has quedado?
Con una cruz vacía a tus espaldas
y un sudario en recuerdo
del hijo que te han arrebatado.

Semana Santa en  mi pueblo, días de pasión y gloria, penitencia y encuentros. Celebración entre hermanos el Domingo de Resurrección, todo es importante, todo tiene su valor, pero lo más trascendental en una hermandad es el legado que tenemos, de generación en generación.

Más allá de las propias imágenes, debe quedar, sobre todo lo que éstas representan, que es, lo verdaderamente importante y hacer que las cofradías permanezcan vivas aunque el envoltorio exterior desaparezca, se destruya, arda en el fuego o simplemente no puedan hacer sus actos procesionales en ocasiones. En resumen lo importante es el contenido y si nuestra devoción goza de buena salud.

La Semana Santa durará para siempre, ese tiene que ser siempre nuestro cometido.
Que así sea. Muchas Gracias.
  


lunes, 18 de febrero de 2008

Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.008


Pregón Semana Santa Sierra de Yeguas 2.008

Este pregón fue presentado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, por su hermano D. Juan Enrique Prados, en la Parroquia Inmaculada Concepción de nuestra localidad.

A la memoria de mis padres que me dieron el don de la vida, y me guiaron por la senda de la fe cristiana. Hoy me quisiera parecer a mi madre, tan dulce como los cantos que entonara meciéndome en sus brazos cuando niño. Pero también quisiera que mis palabras tuvieran la alegría de su risa, el timbre de su voz, su amor inmenso, su gran tenacidad y su caricia. Sus ansias de luchar, su darse entera en todos los instantes que fue su vida.

Señor párroco.
Autoridades.
Directivos y hermanos mayores.
Cofrades serranos, señoras y señores, queridos amigos: Agradezco vuestra presencia y acompañamiento.

Agradezco también a mi presentadora Escolástica Torres por sus palabras de presentación, antes ustedes y por ese inteligente y cariñoso perfil que ha trazado sobre mí.
Palabras abrumadoras para mi tan cordiales, y que le agradezco desde lo más noble de mi corazón.
Agradezco también a la hermandad de Jesús de la Bondad en su Entrada Triunfal en Jerusalén “La Pollinica” por la confianza depositada en mí para tan noble misión encomendada, que me gustaría ser digno de este honor.
A mi mujer, pilar insustituible por su insistencia y dedicación para que este pregón vea la luz, gracia por tu apoyo y por compartir la vida conmigo.

Mis tempranos recuerdos de la Semana Santa vienen envueltos de primavera, ropa de estreno y vacaciones en el colegio, junto a muchas preguntas a las que fui encontrando respuesta con los años. Pero es cierto que había, en torno a la celebración de nuestra Semana Santa, muchas cosas que no tenían significado para mí. Se pasaba de una alegría desbordante, el Domingo de Ramos, a un sufrimiento inhumano que iba creciendo a lo largo de la semana. Menos mal que terminábamos con mayor alegría, si cabe, al saber que Jesús cumpliósu objetivo, triunfando sobre el mal y la muerte.
La vigilia se cumplía, el pueblo se preparaba para algo especia, se notaba en el ambiente, lleno de olores a bacalao frito y dulces tradicionales, que en pocas casas faltaban.

A la salida de las imágenes ya estaba en la plaza de la mano de mis padres, observando a las personas que allí nos congregábamos y veía que unas se santiguaban, a otras les corrían una lagrima por su mejilla otras rompían el silencio con aplausos o cantando una saeta. Yo cuando tenía oportunidad me escapaba para ver la banda de música que era lo que me llamaba la atención, tanto que cuando la Semana Santa acababa, formábamos nuestra banda con tambores de lata, pero si algunos recibían la visita de algún familiar que había emigrado fuera de esta tierra y volvían por motivo de celebración de la Semana Santa, les traían de regalo un tambor, estos eran los que encabezaban nuestra banda.

Ya que mencionado la emigración, supongo que la Semana Santa para todos los serranos que viven lejos, les producen una extraña y dulce agitación, porque son citado a celebrar, cada uno a su medida, el reencuentro con sus paisanos, la memoria viva de una infancia o juventud en la que participaba de algún modo en la cotidianeidad de nuestro pueblo, en su vivir diario. Pero además significa compartir en estos días especiales a plena luz del día o en el silencio tenue de la noche, siguiendo el ritmo y la oración de un sentimiento colectivo por mejorar el mundo, este que tenemos, necesitado de justicia, de una justicia llamada Paz. Para ello no necesitamos realizar grandes empresas sino simplemente seguir el mensaje que un día el hijo de un humilde carpintero nos dejó con su muerte y resurrección:
“Amaos los unos a los otros, como yo os he amado”.

Resulta obligado en estos momentos, en los que pregonamos al pueblo la Muerte y Resurrección de Cristo, y por tanto la gran esperanza de la humanidad, recordar la muerte de esos Cristos vivos de nuestro tiempo, víctimas de esa obsesiva locura que es el terrorismo. Centrar nuestra atención por unos instantes, y recordar el drama humano que conmoción al mundo, como fue esos ataques a las torres gemelas, los atentados en los trenes de Madrid en el que miles de criaturas vinieran a sumarse trágicamente a las que a diario son asesinadas por la cobardía de los hombres.
Y toda esta barbarie llevada a cabo por unos fanáticos que matan en nombre de Dios… No sabemos a qué Dios se refiere, porque Dios es, ante todo, amor.
No sabemos que Dios, que a pesar de su soberano y gran poder, se hizo hombre y precisamente expiro en una cruz para darnos la vida….
Señor, haz que un día no lejano podamos dirigirnos unos a otros, como a diario lo hacen los hombres de buena voluntad. Como lo vienen haciendo esas palomas blancas que anidan y revolotean alrededor de esta iglesia utilizando, como mensaje de paz su color y como  símbolo, la palma o rama de olivo que portan tus manos, Paz, Señor, Paz….

Llegado hasta aquí voy comprendiendo lo importante que es ser pregonero, y yo con una sola palabra, una frase de agradecimiento intento pagar lo que no tiene precio, a unos vuestra designación a otros vuestra confianza y sobre todo a otros vuestra ilusión porque fuera el pregonero de esta Semana Santa, pues en verdad os dijo, que no os consideréis pagadas, que esta deuda siempre la tendré presente y que os debo a todos por igual lo más importante que un hijo de este pueblo puede ser, pregonero de la Semana Santa de su tierra.

Bueno yo quisiera hablaros de la Pasión de nuestra Semana Santa, y no haceros sufrir pasión con mi charla. Hablaros de nuestras imágenes desde lo más profundo de nuestra fe, decir, lo que todos queremos decir, o mejor dicho lo que decimos en nuestro interior, a nuestros pasos, y que yo tengo el honora de poder hacer público mi sentir, el sentir de todos, porque a quien no se le ha salido una lágrima, o se le ha puesto los ojos vidriosos, a la salida de una imagen, al sentir, de sentimiento, la letra de una saeta, o ver como mecen el paso, al son de una marcha tocada por la banda, o al terminar entrando en el templo decir esa frase, que siempre decimos a nuestra Virgen Soberana o al Cristo que más veneramos. “Que el año que viene te vuelva a ver”. A eso me refiero, a ese amor por la Semana Santa nuestra.

Pero antes quisiera hacer desde aquí un reconocimiento a la labor prestada, a todas las personas que gracias a ellos la procesión infantil es posible, escuela de cofrade del futuro, va mi reconocimiento para ellos, que sigan así.

Domingo de Ramos.
“Cuando se acercaban a Jerusalén junto a Betfagé y a Betánia, frente al monte de los olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está en frente de vosotros, y luego que entréis en ellas, hallareis un pollino, desatadlo y traerlo”.
Fue así como comenzó ese domingo, que hoy en el pueblo se despierta jubiloso, con una alegría contagiosa, radiante y nueva. Con una alegría contagioso, radiante y nueva. Con una alegría inaudita porque no solo se rememora la entrada de Jesús de la Bondad en Jerusalén, sino porque entra en nuestra Sierra de yeguas a lomos de un “pollino”, y a poco a poco una algarabía infantil pinta de rojo y blanco, de palma y ramas de olivos, las calles a su paso. Es media tarde y Sierra de Yeguas mira a Dios casi desde el suelo, desde la mirada, desde la altura de los más pequeños, para desde allí, desde ese punto donde todo es ternura, contemplar la expresión serena y sincera de Jesús en su entrada triunfante.
Palmas y olivos, rojos y blancos ¡alegría!
Cuanto daría yo Dios por verte
De nuevo con la mirada de un chiquillo
Entra con el rostro sereno y triunfante
A lomos de un borriquillo
Rojo y blanco. ¡Cuánto daría!

Martes y Miércoles Santo.
Procesionamos una cruz desnuda, Marte lo hacen las mujeres, miércoles los hombres.
Estos días son de pensamientos, donde hacemos el Vía Crucis, o camino de la Cruz, conocido también como “Estación de la Cruz”, que no es nada mas que recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado.

Jueves Santo.
Nuestro Padre Jesús de la Humildad
“Pilatos por no perder
El destino que tenía
Firmo sentencia cruel
Contra el divino Mesías
Lavo sus manos después.
Jesús es llevado ante Poncio Pilatos donde su muer le aconseja. “Mira bien, Poncio, lo que juzga, que es sangre inocente la que vas a derramar”. Pero aquel hombre por no perder el puesto y porque le importaba más el qué dirán firmó.
Con que humildad, que paciencia y en una piedra sentado, un cordero inmaculado hijo de la providencia oye su injusta sentencia. Y el Señor de la Humildad, triste y despreciado, baja su mirada antes aquellos que les aclamaban y que ahora gritan su maldad, pero marchara para ser expuesto otra vez en las calles de nuestro pueblo y demostrarnos que de sus espinas hizo El una corona para la humanidad. Que es posible perdonar a quien te condena, que es posible comprender la frívola debilidad, que es posible salvar la esperanza en las personas, porque Dios quiso hacerse hombre y nacer de una mujer terrenal para que la bondad que nos falta la madre nos la cubra llorando las lágrimas blancas de su piedad.
Santísimo Cristo de la VeraCruz y María Santísima de la Esperanza.
¿Hay esperanza después de la muerte? Cuantas personas nos han presentado sus argumentos, para que, nos son indiferentes, porque cada cual para si tiene su propia teoría, esa que evitamos comentar. Nadie quiere hablar de la muerte, la muerte de verdad, esa que nos hieren, y nos ahoga por dentro cuando nos toca cerca en aquellos que son nuestro. No, no queremos saber nada de ella. Pero la muerte espera, es paciente y es verdad que todas y cada uno tenemos un compromiso formal con ella, una cita que sabemos inevitable y cierta. Y quienes afrontan tal relación sin miedo y de frente, que con palabra de caballero le prometieron que llegaba la hora suprema en la cita estaría presente, porque saben y porque sienten que los lazos de la muerte se quiebran y se desvanecen ante la imagen amorosa de esa estampa vivía y perpetua del Santísimo Cristo de la VeraCruz. Porque el Santísimo Cristo la derroto, porque el amor de cristo sobre el mástil de su cruz venció si, a la muerte y para siempre.
Convirtiéndonos en novios de la vida y soldados de la fraternidad con la esperanza por única bandera. Si hay fe habrá esperanza durante la vida para después de la muerte. Y por eso Señora, Virgen de la Esperanza, en la noche del Jueves Santo este pregonero más serrano se siente, y si por mis errores indigno soldado soy para tu guarnición, déjame al menos que bajo de tu trono dorado me esconda. Que quiero caminar contigo, y quiero de tun mano andar pueblo adentro, diciéndole si a la vida, por duro que sea el destino, porque la vida solo a Dios pertenece. Mirarla bien se llama Esperanza la nuestra, la de todos nosotros porque es serrana, es la más sutil y las más nobles, la más guapa y la más buena, y ha salido a la calle para buscarte a ti y llorar contigo tus penas. Mira que esta Esperanza es la nuestra, es la Esperanza en nuestro trabajo, en nuestro descanso, en nuestra amargura, en nuestra alegría, en el más allá, en el perdón y en la paz, la última e inalcanzable con sus ojos llorosos y sus brazos abiertos.
Esperanza, Esperanza
No llores tú
Que se va a morir de pena
El Cristo de VeraCruz.

Viernes Santo
Hoy es el día más grande por el número de imágenes que Procesionamos. Al alba escuchamos el tradicional Sermón a Jesús, y cuando las puertas del templo se abren, ya está Jesús preparado para salir y de rodilla porque sus penitentes así lo quieren
Serrano, tu que sientes
El dolor de los maderos
Dime si lo sabes
¿Cuánto le pesa la Cruz
Al Jesús el Nazareno?.
Yo intento seguirte, quiero que lo sepas, con mi debilidad de hombre aferrado con desesperación y ansia a tu mensaje, con tus palabras resonando en mis oídos y queriendo mezclarse con Tu sangre, intentándolo cada día, aunque cada día te falle, anhelando aliviarte la carga, ser cirineo de aire, y ayudarte a llevar esa cruz de la que nunca parece poder separarte. Padre mío, Nuestro Padre, aunque te sea tan pesada, no nos desprecies esta cruz, que aunque todavía no seamos capaces de entregarlo todo sin guardarnos nada, se nos está encendiendo más amor para ayudarte.

Viernes de los Dolores.
Mírala es la virgen que más llora, acaba de salir y ya le brillan sus lágrimas en sus mejillas, si está llorando por nosotros y por nuestra causa, y de la corriente de nuestros pesares, a la puerta de su casa, con sus dolores, ha hecho un puente para que huyan los enemigos de nuestra alma. Porque Tú Señora, eres la fuente de nuestra caridad, y si Cristo es la vid de nuestra fe, Tú eres el tallo que más fuerte nos une al tronco.
Porque en cada lágrima tuya, Señora hay un bautizo que nos salva, porque en este tu entrecortado suspiro se quedó temblando nuestra alma, porque tu Señora nos atrae y nos abraza, porque tu eres la estrella que nos guía y el corazón por el que laten nuestras vidas, y porque no hay más verdad que la belleza sin nombre de tu cara dolorida, ni más razón de vivir que la de mirarte cada día.. Y por eso, Señora cuando el Viernes Santo sales a la calle sabemos que no hay consuelo que alivie tu corazón destrozado, ni palio, ni corona, ni tronco ni nada, no existe Señora bálsamo alguno que calme tudolor, ese dolor tuyo ese dolor resignado, esa amargura que te inunda, esa angustia que te ahora, esos puñales que tu corazón traspasa.

Divino Encuentro.
Cuando ya pasado más del vértice del recorrido oficial, solemos ir al lugar de siempre, unos tras otros y cuando Jesús pasa y es vuelto, la congregación es mayor, que parece que le cerramos el paso a la Madre que al vernos a todos allí se pregunta ¿Qué estará pasando? La Virgen Madre Dolorosa se va aproximando, nadie nos dice nada, pero como si alguien en nuestros adentro nos gritaran con voz potente. “Dejad paso a la Madre de Dios”. Nos vamos apartando, y poco a poco, la Virgen llega ante su hijo quedando una frente al otro, el tiempo parece que se detiene, no hay palabras para decir, pero lo podemos observar como un rostro terso, sonrosado y suave a la par que triste, y surcado por unas lágrimas que en su dulce deslizar se convierten en cristalinas perlas, mira con amor y dolor infinito a otro rostro moreno y ensangrentado con la lividez de la muerte en El retratada, y a unos labios rotos, resecos y amoratados que fueron capaces de pedir al padre que nos perdonara porque no sabíamos lo que hacíamos.
El encuentro divino se ha producido y ha finalizado la Virgen seguirá los pasos de su hijo y cada uno ira a ocupar de nuevo el lugar que les corresponde en la Iglesia.

Santísimo Entierro de Cristo.
La luz se apaga, la noche se hace más ennegrecida la muisca comienza a sonar, es la señal, el entierro va a salir. Tus penitentes, Señor, van humilde, e igualados por los hábitos negros callado y humilde al lado del cuerpo yaciente de Cristo, porque el silencio no ofende, y porque nosotros sabemos que suspendido en laserenidad detu descanso, pareces dormido más que muerto, que en la templanza sosegada de tus ojos tenuemente cerrados seduces y nos conviertes con ese tu dulces sueño, sueño de piedad, de ternura, de paz, de amor, de amor de Dios entregado Santísimo Entierro, yo te sigo, en la noche del Viernes Santo vas derramando la gracia de tu perdón, porque tu Señor, llenas las calles de este pueblo nuestro, de acera a acera para arrastrar tras de ti con tu presencia todos los pecados delmundo. Tu cofrades saben, Señor que tú no estás muerto, que solo duermes y que en ese sueño tuyo hay una Resurrección triunfante que nos espera cada día, con tu presencia en el Sagrado con tu cuerpo en el pan y en el vino la sangre de tu costado.

En el ambiente flotan aun las notas de una saeta que al pasado del Sagrado Féretro se han diluido en el sentimiento popular y ha rasgado el velo del aire impregnando de olor a cera e incienso con sus ayes lastimeros y con ese estilo tan peculiar de manifestarse que no es otra cosa que llorar cantando.

Virgen de la Soledad.
Sus ojos no parecen vidriosos y cansados de lágrimas, la Virgen llora, pero se desahoga y se consuela. El llanto rueda mansa y suavemente de las pupilas, sin una contracción facial, es el dolor sereno, templado de la Madre desolada que conoce el misterio de sus penas y se siente corredentora de la raza humana. Pero tus penitentes el Viernes Santo por la noche meciendo suavemente tu paso, contemplando las flores y claveles y sobre todo, con aquella cara… avanza jadeada por la multitud y para su hermosura son los mejores piropos y las más vibrantes saetas.
De la pasión dolorosa
De tu Divino Jesús
Solo te quedan tres cosas
Tu soledad, una Cruz
y una espina sin rosas.
La Soledad de la Virgen a causa del hijo perdido se manifestará por las calles del pueblo, atenuada en parte por el acompañamiento de hombres y mujeres, escuchando el leve chasquido de sus pasos en la inmensidad de la noche en su profundo y negro silencio.

Domingo de Resurrección.
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena, María la madre de Santiago y Salome compraron aromas para embalsamar a Jesús y fueron a ver el sepulcro, pero al llegar la piedra que sellaba la entrada estaba apartada y había un hombre con resplandecientes vestiduras blancas como la nieve, a ella se dirigió y les dijo, “No temáissé que buscáis a Jesús, el crucificado, no está aquí, a resucitado como había dicho, decírselo a los demás e ira delante de vosotros a Galilea, allí le veréis”.
Y poco más podemos decir de la resurrección de cristo, creo que a partir de aquí es cosa de nuestra fe.
Las hermandades están preparadas para pasar este día en convivencia y buena armonía, ya que es un día especial, Cristo ha resucitado.
No podemos olvidar que ante todo, la Semana Santa es una manifestación religiosa, la de un pueblo que año tras año revive el desamparo por la muerte de cristo y la alegría de su Resurrección. Por ello y dado el sentido religioso que a de calarlo todo, deberíamos aprovechar este baño, esta zambullida en la fe grande de este pueblo par deshacer viejas rencillas, viejos malentendidos y poner el año a cero.

Igualmente cabe añadir, muchas otras cosas, podrían contarse…pero para ello el pregón se renueva cada año y una voz distinta presta su pulso a este atril, del que yo ya me separo.
Muchísimas Gracias.


Antes de terminar se realizó la presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa del año 2.008

Para confeccionar un cartel, debe existir un material en el cual buscar, en el que indagar, en el que intentar localizar ese momento íntimo, concreto, representativo que después vamos a exponer ante todo el pueblo. Ese material nos lo aporta el fotógrafo, el pintor, el diseñador, en resumen la persona capaz de general esa imagen que nos puede tocar en lo más íntimo.
Hoy le toca a la Hermandad de Jesús de la Bondad en su Entrada Triunfal en Jerusalén, trabajo en equipo de este cartel oficial de la Semana Santa de Sierra de Yeguas, representativo este año, de esta cofradía y que va a trasmitir la idea de nuestra Semana Grande a paisanos y forasteros.
Vamos a Verlo.